diumenge, 24 de gener del 2016

39 ANYS DE LA MATANÇA D'ATOCHA I 8 SINDICALISTES A JUDICI PER FER VAGA

24 de gener de 1977: Matança dels advocats d'Atocha, del Partit Comunista d'Espanya i de Comissions Obreres. Per pura casualitat l'actual alcadessa de Madrid, Manuela Carmena, es va salvar. El "sindicalista" feixista, Joan García Carrés, vinculat a Mataró, va ser un dels instigadors, del sindicat vertical del Transport (Diari Elmaresme, dijous, 7 d'abril de 1983). Aquest mateix feixista va participar en el cop d'estat de 1981 (no dic intent, perquè en part va triomfar), juntament amb el capità Lázaro, que sí va néixer a Mataró. 5 morts i vAris ferits. Era ja de nit.
Isabel Martínez Reverte (Madrid, 1952), periodista i coautora del llibre LA MATANZA DE ATOCHA, 24 de enero de 1977 (Esfera de los Libros) ho relata així:
"El timbre de la puerta sonó. El abogado Luis Javier Benavides se levantó de su asiento para abrir. En ese momento entraron dos tipos armados con pistolas con las que apuntaron a todos los presentes: “Esas manitas, bien arriba”, dijo el que iba descubierto. A los pocos minutos comenzaron a disparar con absoluta frialdad. Cuando abatieron a todos, los pistoleros remataron la tarea disparando de nuevo sobre los cuerpos desvanecidos. Esa noche los abogados laboralistas iban a tener una reunión para debatir algunos temas jurídicos relacionados con asuntos urbanísticos y vecinales, aquella convocatoria dejó un reguero de sangre y horror además de cinco muertos y varios heridos. Eran las 22.30 h. del 24 de enero de 1977.
Los fallecidos fueron los abogados Luis Javier Benavides, Francisco Javier Sauquillo y Enrique Valdelvira; el estudiante Serafín Holgado y el administrativo Ángel Rodríguez Leal. Los heridos, todos muy graves, Miguel Sarabia, Luis Ramos, Dolores González Ruiz y Alejandro Ruiz Huerta. La matanza apuntó a uno de los colectivos que más rotundamente plantaron cara al régimen franquista, con la defensa de los trabajadores y represaliados de la dictadura los abogados progresistas eran una amenaza para un régimen que languidecía. Eran abogados jóvenes vinculados al Partido Comunista o a movimientos cristianos de base con un mismo sueño: ayudar a los más deprimidos y conseguir una sociedad más justa.
. “En aquel momento la Reforma Política solo podía confiar en doscientos policías en toda España. Los demás permanecían aún fieles al franquismo”, ha contado. La investigación se vio salpicada por la corrupción de unos funcionarios que se movían a golpe de sobornos, con sobres llenos de dinero, en consonancia con algunos fanáticos franquistas del Sindicato Nacional de Transportes y Comunicaciones, una de las filiales del Sindicato Vertical, afín al régimen. “Existía un magma de extrema derecha capaz de imponerse al aparato de seguridad del Estado”.
Ell llibre es presentarà a la seu de CC.OO de Madrid, el proper dijous, 28 de gener

39 anys després...  8 sindicalistes seran jutjats d'aquí uns dies per exercir el dret a la vaga, i gràcies a les lleis del PP i a l'arrogància d'Alfredo Pérez Rubalcaba, un dels enemics més acèrrims d'un pacte d'esquerres entre PSOE-Podem-Confluències.
Així ho explica Luis García Montero:

"Dentro de unos días van a ser juzgados 8 sindicalistas de Airbus por ejercer el derecho legítimo de huelga en la jornada del 29 de septiembre de 2010. El fiscal pide 8 años y 3 meses de cárcel para cada uno. Cuando Rodríguez Zapatero decidió obedecer las órdenes del capitalismo neoliberal más duro en su segunda legislatura, se encontró con la oposición de los sindicatos. Su ministro de interior, Pérez Rubalcaba, planeó una estrategia de desmantelamiento de los sindicatos. El día de la huelga general contra la reforma laboral mandó dos dotaciones de policía a las puertas de Airbus, la empresa simbólica del sindicalismo español desde la que Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez habían convocado la protesta. Los policías presionaron a los trabajadores, llegando a utilizar sus pistolas para provocar un altercado grave. La madurez y experiencia de los enlaces sindicales evitaron una tragedia. La policía ni siquiera pudo hacer detenciones.
Pero a la mañana siguiente, en la rueda de prensa de los sindicatos para valorar la huelga, se colocaron sobre la mesa los 7 casquillos de las balas disparadas por la policía. Al ministro Rubalcaba se le subió la soberbia autoritaria a la cabeza y se inventó una trama de castigo para acusar de agresiones a sus propias víctimas. Dejó una alfombra de lujo para las leyes represoras del PP. Son figuras como Rubalcaba las que han dejado sin crédito al PSOE. Y la misión prioritaria de Pedro Sánchez es la difícil tarea de intentar recuperarlo, negándose a firmar ese acuerdo con el PP del que parecen tan partidarios los felipistas. Más que con Rajoy, el PSOE debe entenderse con la UGT"



















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