diumenge, 6 de setembre del 2015

L'ESPOLI INFORMATIU: 27-S, DE LA INDEPENDÈNCIA A LA NOVA CONVERGÈNCIA

"La propaganda, en democràcia, és com la violència en una dictadura". Són paraules del veterà altermundialista Noam Chomsky, referent mundial contra l'imperialisme, dins del seu propi país, els Estats Units. I tones de propaganda és el que estem suportant. No cal ser del PP o de Ciutadans per comprovar-ho, des dels mitjans públics i concertats, cada dia. L'anomenat procés  cada cop pren connotacions etnicistes més que d'injustícia distributiva entre el centre i la perifèria de l'Estat. Les dretes centrípetes i aparentment centrífugues han jugat molt bé les seves cartes, i les esquerres que treballen per la cohesió social i redistributiva cada cop tenen més problemes per ser present en els mitjans.
Lola Gaos

Lola Gaos, actriu morta l'any 1993, militant d'esquerres, va proferir una frase ben colpidora: "Prefiero hacer de fascista en una película antifascista que representar un antifascista en una película fascista". Doncs bé, als comparses de Junts pel sí, per molta ràbia que sentin davant la política dels neofranquistes del partit apostòlic, s'haurien d'aprendre aquesta afirmació de memòria, adaptant-la, és clar a la situació: no hem arribat encara a cap ruptura i ja estan iniciant la restauració conservadora. I això val molt especialment per al "comercial" Raül R.R. i Comin's variats i palafraners del "cavaller Mas". CDC és cosncient que el seu travestisme social i "radikal" funciona: estan eufòrics i arrogants. Només els falta els controls de puresa patriòtica als quadres de l'administració. Com en la millor època dels Arzalluz del País Basc... Ahir, a la Riera de Mataró les parades "informatives" de la candidatura convergent feien una exhibició i múscul econòmic, d' ostentació de mitjans, gairebé insultants: carpes, pantalles de plasma, fulletons tutti colori...ep! però sense les sigles CDC. 
amb Ovidi Montllor ("Furtivos")
Fins i tot un tertulià de Catalunya Ràdio, un tal Jordi Montserrat deia que Catalunya tenia una mena d'ADN, la societat civil famosa (terme que va posar de moda en Miquel Roca, el fundador del Partit Reformista amb en Florentino Pérez, i ara advocat de l'oligopoli elèctric). Va venir a dir que l'Escola concertada, la sanitat concertada (eufemisme de privatitzada), etc., era el segell de l'estil i manera de ser dels catalans. En definitiva, el neoliberalisme és l'essència de l'ètnia catalana. Delirant. Tot sigui pel procés. Des que en Raimon li va contestar a la presentadora Silvia Coppulo, ex-mataronina, que ell no era independentista, que no s'ho havia plantejat mai, el cantant del "Diguem no, nosaltres no som d'eixe món" i d'altres cançons,  no ha tornat a sortir per les ones.


Ara deixo parlar a en Guillem Martínez, guionista de "Polònia" segons la Wiquipèdia, i articulista. Difereixo en alguns "accents" però no he trobat "faltes d'ortografia" greus, ni tampoc de relat.


GUILLEM MARTÍNEZ - BARCELONA | 2 DE SEPTIEMBRE DE 2015

Procés Català 2015 - ¿Qué está pasando? ¿Qué puede pasar? ¿Cuándo empezó todo?

Se habla tanto sobre Catalunya que, periódicamente, es bueno dejar de hablar, y enumerar  e inventariar lo que en verdad está pasando. Que a estas alturas del partido aún sea pertinente preguntarse por lo que está pasando, indica que la confusión es amplia. Lo que invita a hablar de  un estado de desinformación llamativo. Algo, por otra parte, muy propio y castizo de lo que el último Informe Reuters ha calificado como el país con los peores medios informativos de Europa. Por aquí abajo, los medios son, en fin, lo que la guerra en el XIX: la prolongación de la política por --nunca mejor dicho-- otros medios. Posiblemente, por eso, la sociedad catalana y el resto de sociedades del Estado están al día de lo que dicen sus respectivos gobiernos al respecto de esta u otra crisis, pero muy lejos de saber lo que está pasando. ¿Qué está pasando? ¿Es un mero choque entre élites españolas y catalanas? ¿Es la unión de amplios sectores de la sociedad para crear un Estado? ¿Es un tramo más, si bien macizote, de la crisis política española? ¿Lo es de la crisis democrática europea? ¿Qué está pasando? ¿Qué puede pasar? ¿Cuándo empezó todo? Bueno, esa última me la sé. Todo empezó en un lóbulo central, la parte más divertida del cerebro humano. No se lo pierdan.


EL HOMBRE QUE CONFUNDIÓ ESPAÑA CON UNA DEMOCRACIA.
En 2010, una sentencia del Tribunal Constitucional invalidaba el Nou Estatut de Catalunya, un intento inteligente y malogrado de hacer una pirueta sensacional: declarar un Estado plurinacional y, de facto y a través de un modelo de financiación calcado del de los landers alemanes, modular un Estado federal, sin utilizar la alocución Estado Catalán. Todo ello a través de un Estatuto de Autonomía, es decir, sin tener que tocar la Constitución --única forma, me temo, de intentarlo--, sino estirando su interpretación. La cosa, como ya sabrán, no coló. Chocó con lo que unos años después se dibujó como Régimen del 78. El pack instituciones, partidos, medios, y determinadas arrugas en el cerebro. Tres partidos, concretamente los tres partidos más importantes de la Restauración 2.0, invalidaron la propuesta, posiblemente porque les resultaba, antes que inasumible, inimaginable, algo contra natura y que podía acabar con sus mitos, pero también con su razón de ser, sus dinámicas, su capacidad de lectura de la realidad y sus negociados. A saber: el PP, primero a través de peligrosas campañas y boicots, que caían de cuatro patas dentro de la catalanofobia, si no en tradiciones aún más inquietantes y menos ambiguas y, después, a través de la sentencia del Tribunal Constitucional, ese homenaje local a la ausencia de división de poderes.
El PSOE participó ofreciendo al invento una absoluta incomprensión, de la que es una bella metáfora una declaración del extinto Alfonso Guerra. Aludiendo a lo que se tenía que hacer --y se hizo-- con el Nou Estatut a su paso por las Cortes, el egregio estadista razonó: "Nos lo vamos a cepillar". Finalmente, CiU aportó su grano de arena a este nivelón político y democrático en una reunión sorpresa y secreta en Moncloa, entre ZP y Mas, publicitada desde el Gobierno y CiU posteriormente como uno más de esos pactos entre titanes que hacen historia por aquí abajo. En la reunión esa, por cierto, se recortó el modelo de financiación hasta hacerlo irreconocible. O mejor, absolutamente reconocible y parecido al anterior, esa negociación continua, líquida, sensible de ser capitalizada electoralmente y, me temo, económicamente, que tanto rentabilizó el Pujolato. La idea del Nou Estatut, por cierto, partió del President Pasqual Maragall. Era, ojo al dato, una idea desinhibida. Se trataba de cambiar completamente el anclaje de Catalunya en el Estado, hacer otro pacto, renovable, que abarcara a otra generación, a lo Jefferson. Suponía, sin traspasar el trade-mark Transición, meterse en otra cosa, fundamentada en derechos antes que en identidad, en la que los partidos que velaban por el rol identitario y encorsetado de Catalunya y de España desde el 78 --PP, PSOE, CiU--, quedaban descolocados. El enfrentamiento del PSOE y del aparato del PSC con Maragall fue, consecuentemente, uno de los más duros. De hecho, desde ese rincón se empezó a desprestigiar a Maragall, incluso pisquiátricamente. ¿Cómo empezó esto, como empezó la crisis catalana? Un señor del aparato del PSC me respondió al respecto hace poco: "Todo esto a lo que hemos llegado con Mas empezó con un tío con alzhéimer". Me parece una respuesta cruel, bestia. Pero correcta. Y más si pensamos que, en sus inicios, el alzhéimer, como sabemos todos los que hemos visto a mamá en ese trance, provoca en el lóbulo frontal desinhibición, unos arranques de humanidad y espontaneidad bellos y absolutos, que te acercan, lo dicho, a Jefferson, aquel presidente libertario. O, lo que es lo mismo, que te alejan de un Estado con un lóbulo central atrofiado por traumatismo violento desde el XIX.

LA DESAFECCIÓN
La sentencia del Tribunal fue un shock en la sociedad catalana. Moduló la certeza de que era imposible cualquier cambio político en el Estado. Cualquiera. No se entendió esa frustración. No la entendieron ni PP, ni PSOE, ni CiU, que tal vez sólo vieron en todo ello otro episodio, sensible de ser rentabilizado, en la evolución del único tema posible de discusión por aquí abajo desde 1978: el territorial. De hecho, el artista anteriormente conocido como CiU no participó en ninguna de las casillas siguientes, determinantes y animadas por la CUP y por organizaciones ciudadanas: la organización de decenas de referéndums municipales de autodeterminación --inútiles, pero simbólicos-- en todo el territorio. CiU no sólo vio con desconfianza esas consultas, sino que, incluso, no las llegó a ver en su esencia, es decir, a comprender. Es más, cuando gana las elecciones y vuelve al poder tras dos tripartitos --el último, con Montilla como Presidente, supuso un aumento galáctico de la deuda de la Generalitat, sólo superada en breve por Mas, y el inicio del acceso de la Institución a la ruina y su intervención--, en 2011, no hay nada de eso ni en su vocabulario, ni en su programa, del que se publicitaron dos grandes puntos. La asunción de un gobierno Bussines Friendly --no es un chiste; era, glups, la alocución más repetida en la campaña--, y la consecución de un Pacto Fiscal, una financiación de tipo régimen foral, el único acceso federal en el país favorito de la Divina Providencia, sumamente improbable en un Estado con una dilatada tradición, ejemplificada con el Nou Estatut, de no negociar nada consigo mismo.

Y EN ESO LLEGÓ EL 15M
El primer Gobierno Mas fue una ruina política, que le condujo al vacío en pocos meses. CiU, en aquellos momentos, votó todas las contrarreformas democráticas posibles en el Congreso, más allá del deber, en tanto sus votos no eran matemáticamente necesarios. No votó, es cierto, la reforma constitucional exprés --no era matemáticamente necesario--, pero sí que la celebró explícitamente y alabó la valentía y la responsabilidad de la medida. Pero sí votó joyas como la Ley de Estabilidad, que le obligaría en breve a la imposibilidad de crear políticas más allá de la austeridad, una vía que había iniciado, por cierto, mucho antes y con mayor brutalidad que el PP, con la emisión de unos presupuestos de abandono del Bienestar, con los que se iniciaba en Catalunya la post-democracia, la austeridad y la restricción de derechos. Preciosismo: para argumentar esos recortes, desde entonces se invocaban leyes españolas que les impiden otras políticas. Algo incuestionable, como también el hecho de que esas leyes han sido construidas también por CiU. Paralelamente a todo ello, las calles ardían. Los casos de corrupción hervían. El 15M y su programa incipiente de democracia real se abría paso en la sociedad con relativa facilidad y simpatía en la Catalunya urbana. Opciones independentistas --invocaban en ocasiones a la radicalidad democrática, es decir, que suponían un contacto intelectual con el 15M--, que abogaban por un referéndum de autodeterminación, dominaban la Catalunya menos urbana. CiU, a su vez, no era una cosa ni otra. Era, exactamente, lo contrario a ambas cosas, era un partido del Régimen del 78, uno de los partidos que, más concretamente, habían redactado esa Constitución que ya no existía en su título territorial y en su articulario social. CiU olía a cadáver. En eso, en un golpe de genio, sucedió algo que nunca antes había hecho un Gobierno en el Estado. En aquel año, tan rico en manifestaciones, se vinculó completamente a las demandas de los manifestantes. No fue, por supuesto, una mani del 15M, contra los recortes o por una ampliación de la democracia. Fue tras la manifestación multitudinaria del 11S de 2011. Mas decidió suspender sus discursos político-estéticos en marcha --ese Pacto Fiscal improbable, que no emocionaba a nadie; esa alocución, business friendly, que adquirió otro significado, no deseado y más certero, tras el 15M; prosiguió, eso sí, con sus políticas de austeridad y de privatización de servicios--, y abrazar la causa independentista, que nunca llamó por ese nombre --ha empezado, de hecho, a utilizar el palabro independencia hace escasas semanas--. Nacía el Procés. Es decir, la apropiación y modulación de una demanda ciudadana por parte de un Gobierno. Esa cosa más española que las lentejas.

LA IMPROVISACIÓN
Sobre el carácter improvisado de ese Procés, dos datos. Tan sólo unos meses antes de la caída de la mula de Mas, Hillary Clinton, la secretaría de Estado norteamericana en ese momentos, envía a su colaboradora Anne-Marie Slaughter a Barcelona, para entrevistarse con Mas y saber, de primera mano, si existía una propuesta, o un futurible gubernamental de independencia. Poca broma. En la entrevista, Mas se fue por las ramas retóricas, incluso cuando su interlocutora le preguntó, directamente, qué quería Catalunya. Tras finalizar su entrevista, en el Palau de la Generalitat, Slaughter, declaró: "Jamás he tenido una reunión tan inútil en un sitio tan bello". Otro dato que indica el carácter precario, sorpresivo y, tal vez, meramente nominal del giro de Mas es que, también unos meses antes, fue el propio Mas el que echó un capote, determinante y repleto de voluntarismo, a la Monarquía, cuando le estalló en las narices el caso Nóos. El President y buena parte de su gobierno asistió y animó un acto de la Fundación Príncep de Girona con el príncipe Felipe, algo extraño y fuera de lugar en un Gobierno pretendidamente del Sinn Fein. Y aquí, cabe señalar, para evaluar la importancia e, incluso, la verosimilitud del giro de Mas en septiembre de 2012, que no es fácil materializar un cambio cultural tan grande de manera tan rápida. El corpus del catalanismo, un corpus amplio, que aglutina propuestas de izquierda --Almirall, que agrega al federalismo proudhiano de Pi I Margall el hecho identitario; Macià, un republicano radical que plantea una federación de repúblicas y la elaboración de Bienestar, algo importante en, tal vez, la sociedad más republicana de la Península; Joan Peiró, anarquista, que plantea Catalunya como cultura y lengua a defenderse del Estado...--, hasta la derecha --el obispo Torres i Bages, que une catolicismo a identidad, Prat de la Riva, que desde opciones monárquicas plantea la participación catalana, o mejor, su liderato, en el Gobierno central, Cambó, que la realiza, Pujol, que crea un catalanismo conservador y colaborador en la gobernabilidad del Estado, sin pasar por la casilla Cambó, sin pasado franquista..--. Todos esos catalanismos tienen en común España. Es decir, la defensa y el control,  frente a un Estado feroz, a través del republicanismo federal, de una nación sin Estado, y con la lengua sin Estado más hablada en Europa --en la izquierda--, o la participación en la gobernabilidad del invento con ciertas garantías identitarias y cierto acceso al gran negocio español, el Estado --en su derecha--. El independentismo, el aplazamiento y omisión del concepto España, es, por tanto, otra cultura. Pasar de una cultura catalanista a otra independentista puede requerir, por tanto, una o varias generaciones --al parecer, eso es lo que ha pasado en un gran sector de la sociedad catalana, me atrevería a señalar--, y no unos minutos --a modo de ejemplo: el anterior Consell Nacional de CiU sólo disponía de dos personas que se autodeclaraban independentistas; esta mañana a primera hora, todos--. ¿Cómo se hace un político, un partido, un Govern, independentista en una tarde? Es difícil explicarlo. Es más fácil razonar para qué. Para no morir. Mas se abrazó a lo que tenía más a mano. El otro madero estaba más lejos, tenías clavos ardiendo, no tenía bandera, era más difícil de instrumentalizar y se llamaba 15M.

PAX CATALANA
Tras unas nuevas elecciones, en las que CiU asume como programa estrella una consulta para el derecho a decidir --como programa real, sigue con la austeridad anterior y con la creación de riqueza, entre amigos, con el único negocio posible ya en el Estado: la venta del Estado--, el anterior partido catalanista sufrió un descenso llamativo de parlamentarios, que le impidió percibir su gran logro electoral --era el único partido de gobierno del Sur de Europa, emisor de recortes y austeridad, que no sólo no se descalabraba, sino que ganaba unas elecciones; no ha vuelto a suceder en esta crisis del Sur, que acaba con todos los partidos que gobiernan--. Se iniciaba el Procés, una serie de medidas que culminarían en 18 meses con un referéndum y la proclamación, en caso de victoria del sí, de un nuevo Estado en la UE. Hay dudas, empero, de que el Procés existiera. O, lo que es lo mismo, sólo podía existir en una cultura en la que las declaraciones de políticos adquieren rango de información no verificable. Los jalones señalados en la Hoja de Ruta gubernamental se fueran cumpliendo a duras penas, fuera de plazo y sin ningún tipo de logro. Aun así, los medios próximos al Govern --públicos y, ejem, concertados, como en Madrid--, y grandes firmas periodísticas, también cercanas a CiU o ERC, hablaban, en todo caso, de "jornada histórica", en cada una de las ceremonias que se fueron creando cada vez que Mas firmaba un papel. Y firmó muchos. Desde la redacción del Génesis, no fueron inventariados tantos días históricos. Ninguno supuso ninguna ruptura estructural ni el alejamiento del orden establecido. Ejemplo: sí, el Parlament votó una declaración por el derecho a decidir, pero era la cuarta desde 1978. El hecho propagandístico, inverificable, se convirtió en hecho periodístico, a unos niveles que Barcelona, una ciudad más alejada que Madrid del poder, nunca había vivido en democracia.
Curiosamente, a pesar de la propaganda, de la sucesión de días históricos, de los grandes avances continuados hacia la independencia, el Procés no se traducía en nada. La razón, posiblemente, era el absoluto respeto a la legalidad por parte de Mas. O, lo que es lo mismo, la firme decisión de que todas estas maniobras no condujeran a nada. Es decir, la ausencia de Procés. ¿Qué supuso, por tanto, la existencia de un Procés que no existía? Supuso una pacificación social. Las protestas en la órbita del 15M y contra los recortes fueron, en cierta manera, desarticuladas. El Procés pasó a serlo todo, y las protestas antigubernamentales, una suerte de boicot al Procés, organizadas por quintacolumnistas del españolismo. Paralelamente, se intensificó el proceso de austeridad y postdemocracia. Los primeros presupuestos post-democráticos, votados por el partido catalanista CiU y PP --el PPC, según sus estatutos, también es catalanista, ese concepto tan laxo--, fueron prorrogados e intensificados por el partido soberanista CiU y ERC. La represión policial a los manifestantes y movimientos aumentó, fue más dura y conllevó más manifestantes mutilados y más detenidos pendientes de condena que en Madrid, otro punto caliente en aquel momento. En efecto, había indicios, no confirmados por la prensa local e intelectuales afines, que habían descubierto el muñozmolinismo/la necesidad y la felicidad resultante de dar la razón a su gobierno, de que el Procés era un ejercicio de rapto de una iniciativa ciudadana, que permitía seguir elaborando con menor conflictividad social, la austeridad. Si eso es cierto, ¿Cómo se consigue con tanta facilidad?

PROPAGANDA DOMÉSTICA
Seguramente, a través de la participación de la propaganda. Como dice Chomsky, la propaganda, en democracia, es como la violencia en una dictadura. Por lo que sea, aquí abajo es fácil practicarla, existen condiciones que facilitan que un Gobierno elabore mensajes, verticalmente, y con poco control y crítica. El Aznarato, la capacidad de elaborar mensajes verticales, no contrastables, y políticas arbitrarias y no democráticas, utilizando su dominio del marco democracia y constitución, de manera que quien critique esos mensajes queda fuera de esos marcos, es la prueba. Posiblemente, en Catalunya pasó algo parecido. En la creación de propaganda, exitosa, han brillado con luz propia dos ONG muy G, en la línea, en ese sentido, de la AVT, más española, epistemológicamente, que las lentejas: Omnium --una entidad cultural conservadora, fundada por el catalanismo conservador durante el Franquismo--, y la Assemblea Nacional de Catalunya, una organización no asamblearia, dominada hoy por CDC en sus tramos altos, y con bases muy amplias, populares, democráticas y con sensibilidad social. La anterior presidenta de ANC, Carme Forcadell, es la autora de la frase "No molesteu el Govern amb preguntes, que està treballant per la independència", toda una metáfora. La propaganda giró en torno al tema económico y al tema democrático. Por una parte, se elaboró la idea, a través de políticos, medios e intelectuales --la tertulia informativa, desacreditada en Catalunya, está viviendo su edad de oro--, de que el independentismo era una solución económica, antes que identitaria --algo importante en un país con gran cultura republicana--. Catalunya, como Alemania, era un país rico, exprimido por el Sur. Catalunya debía eliminar su Sur, como Alemania estaba poniendo a raya el suyo. Es decir, snif, también a Catalunya.
La solución era el Estado. Un Estado --en TV3 se emitió un documental al respecto, récord de audiencia--, que podría recuperar el Bienestar sin IRPF, tan sólo con impuestos indirectos/socorro. Catalunya, en fin, volvería a la primera división económica en cuanto tuviera las herramientas de otros Estados soberanos. Como Grecia, Portugal, Irlanda o España, vamos. Curiosamente, Catalunya no podría salir de la UE en tanto que chollo para la UE. Sería tan rica que pagaría irrechazables fondos de cohesión, que ahora, por cierto, la empobrecen. Sobre el tema democrático, se presentó al pack España como un ente, en ocasiones una cultura o raza --els espanyols--, con problemas innatos con el concepto democracia. Su gobierno, en lo que es un hecho incuestionable, se negaba a dejar votar a sus ciudadanos catalanes. Pero en ese discurso también se omitía que el Govern se había negado a someter a consulta la austeridad, que había participado, vía Congreso, en el mayor recorte de la democracia y los derechos en Europa desde 1945, y que la cultura política, ética y de poder de CiU no difiere del max-mix que puede integrar a, pongamos, Rajoy o Bárcenas, por citar dos grandes ideólogos. Los medios y el nivelón intelectual del político medio español, proclive a ver nazis, autoritatismo, ataques a la democracia en todas partes, menos dentro de sus zapatos, ayudó a consolidar la impresión. En fin. Sobre estos dos vértices propagandísticos se elaboró el Procés, que era, por cierto, poca cosa. O, al menos, así quedó verbalizado en el Congreso, cuando una delegación del Parlament fue a explicarlo. Sinopsis: consistía en una consulta, no vinculante, con dos preguntas --es decir, lo contrario del nítido, vinculante y democrático referéndum escocés, lo contrario que un proceso de autodeterminación--. que daría imperium a un Govern para negociar con el Gobierno. ¿Negociar, qué? ¿La independencia? Un orador de CiU lo explicó: "Déjennos votar y eso nos servirá para que podamos seguir hablando".
El Procés, vamos, era en su fase final --lo había sido en las anteriores--, tal vez la demanda dramática de CiU --a un PP que estaba utilizando la crisis económica para un cambio estructural en el Estado, también recentralizándolo--, para seguir existiendo, para continuar con su rol, para no morir, para poder seguir siendo lo que fue desde el 78. La pregunta es, ¿cómo puede quedar reducido a tan poca cosa --dejar votar a una sociedad algo no vinculante, un par de preguntas que dificultaban el éxito independentista, a cambio de que CiU volviera a tener su relación de interlocutor con el Gobierno--, lo que en Catalunya era presentado como un acceso a la autodeterminación, como un proceso histórico, épico e imparable hacia el Estado de Bienestar propio? La otra pregunta es, ¿por qué eso no creó indignación en Catalunya? Supongo que por el dominio absoluto del marco catalanismo que, en ese momento, tenía CiU. Ese dominio le facilitó pasar de ser autonomista a independentista. O, si así lo hubiera querido, a veganista. Y le facilitaría la admisión social de cualquier cambio posterior de opinión. CiU, hoy CDC, es, sin duda, el partido más libre del Estado, el que puede realizar más giros y cambios con menor erosión.

NUESTRO AMIGO MARCO
El catalanismo conservador desapareció en 1931. En 1936, residual, participó, salvo excepciones, en la Guerra Civil en su bando más próximo, y sus élites constituyeron, colaboraron y/o se enriquecieron a lo largo del Franquismo. En 1978 era un fósil, hasta el punto de que CDC, en las primeras elecciones democráticas, tuvo que renunciar a él, por ser algo bochornoso e incomunicable, y presentarse como partido socialdemócrata. El único, por cierto, en la Catalunya de aquel momento. Desde el 78 ha ido adquiriendo carta de hegemónico. El Procés aumentó esa hegemonía a niveles incomprensibles. De hecho, una parte notoria de la propaganda del Procés ha consistido en acercar la idea de Estado propio al corpus ideológico ulterior de CDC: el ultraliberalismo, un Estado que se financia con el IVA, que confía en la empresa para crear riqueza, y que privatiza servicios, que no son necesarios en una sociedad con iniciativa y cohesionada, no a través de derechos, sino de identidad. Vamos, otra España, que no la otra España. En el Procés, por ejemplo, se ha hablado poco de libertades y derechos. Todos quedan englobados en la Llibertat Nacional, en Catalunya, el marco que domina CiU, y de todo ello se hablará cuando se acceda al Estado, no antes. Hacerlo no es ni positivo ni patriota, tan poco como, en su día, cuestionar el centralismo democrático del PCE, o la corrupción o los asesinatos del PSOE o las privatizaciones millonarias del PP, ¿recuerdan la disciplina? El dominio de CiU en el Procés fue apoteósico. Ningún político, de CiU o de cualquier otro partido firmante, reconocía la viabilidad del intento en privado, pero aun así, seguían en ello, sin desmarcarse públicamente, sabiendo que podían ser tachados, por CiU, como traidores, como los que se descolgaban de un proceso y lo condenaban a muerte. Y así sucedió después de la negativa del Congreso a la consulta, y el fin del trayecto político que se había fijado Mas, si bien ERC y ICV, llegados a esa vía muerta, se descolgaron del pacto con el paso del tiempo.
El Procés técnicamente ya no existía. Acabó como empezó. En una tarde. Mas estaba solo con sus políticas antisociales y sin ningún juguete a mano. Es entonces cuando, con el solo apoyo --más que apoyo, la iniciativa principal-- de CUP, Mas decide convocar la consulta. Se trata de una consulta difícil de interpretar. CUP --independentismo de izquierdas, radicalismo democrático, defensa de derechos-- veía en esa consulta un hecho rupturista, un desafío democrático al Estado, un empoderamiento ciudadano. Y era todo eso, sin duda. Pero también otras cosas más.  Por ejemplo, era una bicoca gubernamental. La consulta, que no era vinculante, pasó a ser algo menos: simbólica. Era un objeto sin otra función que la simbólica. Los símbolos sólo son sensibles de ser interpretados, y CiU disponía de la hegemonía y las herramientas para marcar la interpretación mejor y más certera. El Gobierno Central colaboró en fabricar esa interpretación, arrojando la caballería/fiscalía, a pesar de que el Fiscal General informó, inicialmente, de que una consulta no oficial, no vinculante, técnicamente organizada por organizaciones civiles, no era un delito, como así lo tendrá que reconocer algún día alguna instancia internacional. Hoy Mas, uno de los mayores recortadores europeos, vinculado con un partido del Sur con una llamativa trayectoria demostrada de corrupción, es un héroe civil, encausado por defender la democracia, como se encargó de recordarle a Ada Colau en la primera recepción en el Palau de la Generalitat como alcaldesa de Barcelona. Tras la consulta, CUP abandonó a Mas. El Proceso, ahora sí, finalizaba. Sin ningún resultado. Salvo la hegemonía de Mas, de CiU.

DEL PROCÉS A LA REFUNDACIÓN
Es entonces cuando Mas realiza la auténtica pirueta de todo esto. El Procés ha salvado la vida a CDC, caso único de partido de austeridad en el Sur. Pero eso no sucederá por mucho tiempo. Hay que refundar el Procés. Y con él, a CiU. Mas empieza a trabajar en una lista única, que agrupe a todos los partidos que firmaron el Procés, y que camufle en su interior a CiU, acuciada por sus políticas reales y por sus casos de corrupción, que hasta ahora --todo puede cambiar-- no han causado mella, aun a pesar de la información sobre casos de corrupción y business friendly que-no-cesa en la Sanidad, o aun a pesar de la espectacularidad, en ocasiones, no contrastada, de casos y cosas que ha ido exhibiendo el Gobierno Central puntualmente, vía filtraciones, coincidiendo con campañas electorales. CUP, ERC, ICV, se desmarcan de ese cadáver. Incluso Omnium y ANC no parecen muy animadas. Paralelamente, Mas anuncia elecciones. Literalmente. Las anuncia, para el 27-S, pero no las convoca. De hecho, supedita, en privado, las elecciones, a la existencia de una lista común del soberanismo --se utiliza ese palabro, no independentismo--. Nadie da un duro por esa opción, que implicaría que ERC, por ejemplo, renunciara a su proyección --ganó las últimas europeas--, y a su posibilidad, factible, de sustituir a CDC, que no a su marco, en el poder. Pero, inopinadamente, eso sucede. Tras un viaje privado de Oriol Junqueras a Sudamérica, Mas le convoca, junto con CUP, Omnium y ANC a una reunión, para cerrar el asunto de la lista única. "Entramos 4 a 1, y salimos 1 a 4", declaró posteriormente David Fernández, de las CUP, tras esa reunión. En efecto, Ominum y ANC --ahora, con nuevo equipo, más vinculado a CDC--, que no habían valorado la opción de la lista única, ahora la defendían. Acorralado, literalmente amenazado por salirse de un marco que no dominaba, o que no se atrevió o valoró desafiar, Junqueras aceptó. En el Consell Nacional de ERC posterior, que tenía que aprobar la propuesta, nadie, más allá de Junqueras, la defendió. Tras el discurso patriótico de un parlamentario, en el que al parecer se sugirió que si no se adelantaban las elecciones, el Procés no resistiría el paso del tiempo y moriría --es decir, que sería, se entiende, entendido como una cortina de humo para otras políticas--, se decidió aprobar el pacto vía un curioso sistema de votación: por aclamación. Aclamaron con las manitas, aplaudiendo. Nacía el nuevo Procés. Sinopsis: una lista única --40% de ERC, 60% de CiU, independientes cercanos, se supone que en esa proporción--, itinerario de, también, 18 meses, que culminarían, en esta ocasión, sin consulta, tras una declaración unilateral de independencia, con la redacción y la votación en referéndum de una constitución de la República Catalana. El procedimiento y la dinámica se parece muy mucho a esa joya llamada Transición Española, en la que sólo se pudo votar la Constitución, a lo todo-o-nada-system. Posiblemente, una metáfora de cuál es la cultura política de los emisores de la propuesta. No es, se diría, una cultura alejada de la hegemónica en España. No es, por tanto, una revolución democrática, un cambio en la cultura de los derechos.

LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA
La gran diferencia de esta emisión del Procés es --recuerden que CDC es un partido con amplia libertad de movimientos, dado su dominio del marco-- su acento social, hace unos pocos meses inexistente. Los discursos de la nueva lista única son sociales, si bien contradicen con ello el discurso del 60% de la lista, y las votaciones en el Parlament del otro 40%. La presumible razón de tanto énfasis es el gran susto de CDC en estos años de Procés: el nacimiento de Barcelona en Comú, y su toma del poder de la alcaldía de Barcelona. Es más, en esta emisión del Procés, la lista única ha adoptado el vocabulario del 15M y de Barcelona en Comú. El dret a decidir ha pasado a ser un Procés Constituent. Se habla de crear tramos de IRPF justos, de derechos sociales --por concretar--, de un salario social o, incluso, universal --por concretar--, o de Revolució Democràtica. Se han adoptado propuestas de propaganda, fundamentadas en el voluntariado, al modo de Barcelona en Comú. Y aquí se acaban los parecidos. No hay diagnóstico ni lectura de una crisis de la democracia en Europa. La UE, cuna y ataúd de la democracia, es nuestra amiga, velará por nosotros frente al régimen corrupto español, o como decía un tuit de la cuenta oficial de CDC: "Será tan inclusiva con Catalunya como lo está siendo con Grecia" --no, no era un chiste--.
No hay diagnóstico de la crisis de Régimen española, en tanto que Catalunya no es España y que la refundada CDC no tiene nada que ver con su pasado. Siempre fue independentista, o lo pensó frecuentemente, cada día y a la misma hora. Quizás, en este tema, sólo se alude a la incapacidad democràtica de España y els espanyols. No hay diagnóstico de la crisis económica ni del cambio estructural en el Estado Español. La primacía de la economía financiera sobre el Estado, el cambio de democracia por deuda, no se contempla, en tanto será solucionado, paradójicamente, con la creación de un nuevo Estado. No hay discurso sobre la corrupción, en tanto es una arma que utiliza el Gobierno y el Estado --lo que no está mal visto, por cierto-- para desacreditar una revolución democrática.
Es posible que ganen. No es verosímil que se inicie el proceso anunciado, carente de plebiscito --unas elecciones, sometidas a demarcaciones territoriales, en las que el voto en Barcelona, más del 50% de la población, está corregido y es menos importante que el de, pongamos, la zona rural de Lleida o Girona, no pasan la ITV como plebiscito--, carente de homologación  internacional. Quizás tampoco sea esa la función de la cosa. Las cosas, en ese sentido, son su función. La función del Procés han sido dos. Introducir la austeridad y la postdemocracia con menor violencia social, y refundar, y muy bien por cierto, a CDC. El independentismo catalán, como anteriormente el autonomismo, prefigura ser un largo trayecto que creará nuevos profesionales. Muchos de ellos, los mismos que en la anterior etapa, poseedores, por tanto, de la misma cultura.
En España --un Estado en crisis radical, cuyas instituciones, del rey abajo, están salpicadas por la corrupción, que está en crisis estructural y en cambio de época, que sólo ahora empieza a observar que su mayor paréntesis democrático coincide con su desindustrialización y su condena al ladrillo, a la empresa regulada y al turismo, que ha realizado recortes en democracia y en derechos únicamente comparable a los acaecidos en Hungría--, la crisis política adquirió dos proyecciones ciudadanas descomunales: el 15M y el Procés Català. Es posible que ambas dos ya estén notoriamente desarticuladas y raptadas y desfiguradas por los partidos. Lo único que puede devolver a esos movimientos su rango de respuesta democrática frente a lo que está pasando es recuperar en ellos la iniciativa ciudadana. Será difícil, pero es que también va a ser largo, y habrá tiempo, incluso, de eso y, más frecuentemente, de lo contrario.

BASSAS ENTREVISTA LLUIS RABELL
http://www.ara.cat/politica/Lluis-Rabell-conspiracio-cadavers-CDC_0_1426057504.html








dimarts, 1 de setembre del 2015

APOCALIPTICS (i II)

En l'article anterior, ja ha quedat establert el significat d'"apocalipsi"", que és un terme que surt publicat en el llibre de la mediàtica Naomi Klein: "revelació".

La present entrada està dedicada a un intel·lectual que mai no ha estat de moda, però que ha tingut una "via catalana", a través del deixeble més destacat de Manuel Sacristán, el professor Antoni Domènech. Sobre grans intel·lectuals pesen, sovint, grans i injustos silencis. Mentre que  les modes van i vénen, les reflexions d'aquells suporten molt millor el pas del temps i sempre acaben, d'una manera o una altra, per il·luminar els problemes polítics, filosòfics o mediambientals dels nostres temps. Després de la sèrie d'entrades/articles dedicades al llibre de Naomi Klein, "Això ho cambia tot", és arribat el moment de centrar-nos en la figura de WOLFANG HARICH (1923-1995). Harich pertany a aquesta categoria d'intel·lectuals. Tanmateix Harich va ser un intel·lectual força conegut fins fa unes dècades. La traducció al castellà dels seus llibres "Crítica a la impaciencia revolucionaria" y "Comunismo sin crecimiento" van tenir una considerable difusió a Espanya entre l'esquerra, i varis escrits seus van ser traduïts per revistes com "Materiales", "Mientras tanto", "El Viejo Topo", i "La Calle".
Antoni Domènech
M'ha vingut al cap el nom de Wolfang Harich després de saber que ja fa dies que ha mort l'escriptor valencià Rafael Chirbes, un novel·lista també incòmode. (Vegeu:http://elblocdejotao.blogspot.com.es/2015/01/camara-gesell-i-loasi-catala.html). L' ANTONI DOMÈNECH, ja referit, va estudiar a la Universitat de Barcelona i després va estudiar Filosofia i Teoria Social a la Universitat Goethe de Fráncfort i a l'Institut de Filosofia de la FU de Berlin. Durant els seus anys en la República Federal d'Alemanya va mantenir una estreta amistat personal i intel·lectual amb el filòsof, historiador i crític literari marxista WOLFANG HARICH, expulsat el 1956 de la Universitat Humboldt de Berlín-Est pel govern estalinista de Wlater Ubricht. A Harich li cap el dubtós honor d'haver conegut les presons del nazisme, de les del govern estalinista de la RDA i també de les del govern de l'Alemanya Reunificada per estar acusat de col·laborador de la fiscalia de l'ex-RDA.


El 1972 va aparèixer "Els límits del creixement", un informe de 17 investigadors de l'Institut Tecnològic de Masachussets (MIT) per encàrrec del Club de Roma, una organització no governamental amb seu a Suïssa. Els resultats d'aquest informe van alertar a l'opinió pública mundial: l'augment de la població mundial, la industrialització i l'increment de la pol·lució que això comporta, sumats a l'elevat consum dels recursos naturals, estaven amenaçant, segons els autors, la continuïtat de la vida humana sobre el planeta. Si no es posava fi a aquesta tendència, la Terra podria arribar a col·lapsar a mitjans del segle XXI. "Els límits del creixement" fou el toc d'alarma per al moviment ecologista modern.

Wolfang Harich
Wolfang Harich fou un dels molts intel·lectuals que va llegir aquell informe i va quedar impressionat pels advertiments del mateix. A més, la crisi ecològica obligava a modificar radicalment la teoria marxista, ja que posava límits a l'abundància material amb la que el marxisme tradicional havia vinculat la llibertat comunista i la consegüent extinció (o abolició) de l'Estat. D'aquell punt de partida va sorgir "¿Comunismo sin crecimiento?", una llarga conversa amb Freimut Duve, un socialdemòcrata de l'Alemanya occidental. Segons Harich, només un sistema comunista permetia combinar mesures d'emergència com ara la limitació del consum i de la població o el racionament de productes amb el principi d'igualtat. El resultat seria un comunisme sense creixement, homeostàtic (en equilibri), que desplaça l'accent del component individualista llibertari a l'igualitari. En aquest punt Harich, de fet, no s'allunyava de Marx, qui mai no va veure en l'augment de la producció una finalitat en si mateixa. L'horitzó de superació de les relacions de producció capitalistes, un cop esgotades les seves potencialitats, no consistia en una abundància per se (malgrat la frase del "Manifest comunista", segons la qual la riquesa brollaria com una font). L'horitzó post-capitalista, per a Marx, és aquell en el que les necessitats són al centre de la producció, i aquesta serveix per subministrar valors d'ús per cobrir les necessitata socials i individuals en un règim basat en la lliure associació de productors.

En aquest sistema Harich proposava:
"distingir selectivament entre les necessitats que cal mantenir, o bé que cal conrear com a herència cultural o fins i tot que caldrà desvetllar o intensificar, i altres necessitats de les que caldrà desacostumar als humans, a ser possible mitjançant la reeducació i persuassió il·lustradora. Però també, també..., en cas necessari, mitjançant mesures repressives rigoroses, com ara la paralització de branques senceres de la producció, acompanyades per tractament de masses de desintoxicació executats segons la llei"
I aquí és on el realisme d'Harich condueix a un dels trets més polèmics del seu programa eco-comunista: l'AUTORITARISME. Doncs moltes d'aquestes mesures no podrien aplicar-se sense la coerció per part d'un Estat socialista, i la greu situació d'emergència ecològica, segons l'autor, així ho exigeix.
L'assumpte de quines són necessàries i quines són supèrflues també va ser tractat per Agnes Heller: "La teoría de las necesidades en Marx".

Manuel Sacristán (1925-1985)
El llibre de Wolfang Harich fou molt debatut a Espanya. MANUEL SACRISTÁN va retreure al llibre d'Harich tres defectes:
"en primer lugar, es inverosímil si se tiene en cuenta la experiencia histórica, incluida la más reciente, que es la ofrecida por la aristocracia de los países del llamado "socialismo real"; 
en segundo lugar, el despotismo pertenece a la misma cultura del exceso que se trata de superar;
en tercer lugar, es poco probable que un movimiento comunista luche por semejante objetivo. La conciencia comunista pensará más bien que para ese viaje no se necesitaban las alforjas de la lucha revolucionaria. A la objeción (repetidamente insinuada por Harich) de que el instinto de conservación se tiene que imponer a la repugnancia al autoritarismo, se puede oponer al menos la duda acerca de lo que puede hacer una humanidad ya sin entusiasmos, defraudada en su aspiración milenaria de justicia, libertad y comunidad".

És molt probable que les experiències d'aliances de planificació estatal-mercat, i de xarxes de cooperatives que han nascut i que estan emergint en els últims anys, amb molts defectes i vicis, podrien haver donat a Harich una altra visió de la seva, molt influïda per una forta planificació centralitzada. També és probable que els avenços tecnològics dels darrers trenta anys haguessin pogut facilitar una altra visió del seu "transitar cap el comunisme" del que parlava en el seu llibre.

De tota manera, hi ha una idea en la que el llibre de Naomi Klein insisteix i que el precursor Harich insistia: no és possible combatre les crisis ecològiques sense una superació del capitalisme, sense superar les relacions de producció capitalistes. Poques coses exemplifiquen tant aquest punt com els Tractats de Kioto mitjançant els quals es va establir un sistema de compra-venda de drets de contaminació. Mesures com aquesta són contràries al que planteja Harich, per dos motius: D'una banda, perque ell considera, com tot marxista, que el mercat no és una institució que pugui repartir justament la producció. El mercat sí que serveix per distribuir mercaderies i riquesa, però de manera totalment injusta, afavorint els sectors de la població capaços d'adquirir més diners, doncs el fet de que la distribució estigui mediada pels diners -característica central del capitalisme- facilita una distribució desigual.

D'altra banda, l'aplicació de reformes sense pertorbar la dinàmica d'acumulació del capital és estèril, a mig termini. L'únic que s'aconsegueix és dificultar l'obtenció de rendibilitat de les inversions, i com el capital viu d'aquestes, es produeix un trasllat de la pressió al treball (assalariats), ja sigui amb augments de l'explotació o amb acomiadaments i tancaments d'empreses. El marc capitalista no permet entorpir l'obtenció de beneficis sense que les empreses, sectors industrials o econòmics afectats per les noves regulacions no vegin amenaçades la seva viabilitat. Per aquest motiu, si realment es volen atacar els problemes mediambientals, convé anar més enllà d'una economia el motor de la qual es basa en el benefici.


NOTA LOCAL I BIOGRÀFICA
Va ser José Luis López Bulla, secretari general de la CONC (1976-1995, abans que Joan Coscubiela), qui em va presentar Manuel Sacristán. Per a un jove de la JCC va ser impressionant: ¡¡un dels grans pensadors espanyols, nascut a Madrid i afincat a Catalunya !!! Era voluntat del propi Manuel Sacristán fer-ho. Va ser dins el bar contigu a l'antic cine Serra de la Rambla de Mataró. Senzillesa i afabilitat, amb la seva cabellera-visera característica. Inauguràvem un cicle de formació per a quadres sindicals, on es parlaria de plus-vàlua i de la història econòmica del país. L'equip de
Albert Recio
Formació de la Unió Sindical de Comissions Obreres de Mataró l'encapçalava Sión Perajoan i Albert Colomer, del sindicat de Banca i Estalvi i de Químiques, respectivament. Les xerrades tenien lloc al Baixet, el local arxi-conegut de l'Associació Catòlica de Pares de Família, entre el Torrent i el carrer Sant Josep.

Jo ja coneixia a Manuel Sacristan d'una xerrada al Foment Mataroní, en relació als nous models de familia, més nuclears i no patriarcals.
I la tercera trobada, més entranyable, va ser durant les xerrades que el grup "Ventall" (que després s'integraria en la Coordinadora del
maresme per la Pau i el desarmament, va organitzar pel Centenari de la mort de Karl Marx (1818-1883).A Can Xammar. En Sacristán venia de Mèxic, certament perplex perquè per a la suposada esquerra obrerista d'aquell país, els ecologistes suposaven el gran enemic, doncs obstaculitzaven la creació de llocs de treball, i ho deixen de forma ben palesa a les pancartes que duïen. Sens dubte, els límits del creixement ja feien part nuclear de les seves preocupacions intel·lectuals, com així es verifica en l'impuls dels continguts de les revistes "Materiales" i després "Mientrastanto", del Centre de Treball i Documentació, on s'alternaven els colors lila, verd i roig. Tant era així que, de forma cordial, a Jordi Suriñach, un dels coordinadors dels actes i xofer d'ocasió des de Barcelona, li va referir "cordialment" que el seu Niva gastava molt de carburant.


HOMENATGES
A Albert Recio, un dels redactors més insistents en l'última època de "Mientrastanto", cartògraf de la crisi i del nou model d'explotació: una llum que cal seguir per no entrebancar-se en els sots de les aparences enganyoses i mediàtiques.


A Joan Martínez Alier, precursor de la Revista "Ecologia Política", molt necessària en el desert de la desinformació global.













APOCALÍPTICS: NO HI HAURÀ UN ECOLOGISME DE L'ABUNDÀNCIA (I)

NI SALDOS NI REBAIXES. NO HI HA DRECERES
L'objectiu d'aquest article és senzill: les esquerres que es vulguin transformadores han de ser clares: tot canvi social per a l'equitat té costos, té sofriments. I durant la transició -que pot ser llarga-, el sofriment pot ser tant com les penalitats  que s'intenten abolir. Si no assumim això ens podem trobar amb els suposats fracassos (o no) com els de Syriza o com el "coitus interruptus" d'un moviment, com el de Podemos, que de somiar en la medalla d'or del podi, li tocarà suar per a la de bronze (i si no va amb aliances, pitjor encara). Sense un treball articulat, llarg, dens, no s'estobaran les resistències de les èlites ni el pensament subordinat a les primeres de la majoria de la població. La idea de que es pot assolir tot i ara, molt típic de l'anomenada "nova política" és reaccionària, més del que pot semblar a primera vista. És pur infantilisme desencisador. Eslògans como "anem a guanyar" poden arribar a ser tan hipnòtics com falsos, i desmobilitzadors a mig termini. "Això ho cambia tot", el llibre de N. Klein pot donar la impressió molt socràtico-platònica que el coneixement de la situació ens condueix automàticament a l'acció concertada de la gran majoria per evitar les conseqüències que es preveuen catastròfiques.

APOCALIPSI: CATASTROFISME O VICTÒRIA
Una de les informacions molt poc conegudes és que Cuba és una gran potència en l'àmbit de l'ecologia. Per pura necessitat. Quan Naomi Klein fa referència al significat d'APOCALIPSI, en relació a la crisi del clima, ho relaciona amb "revelació". L'"Apocalipsi" o "Les revelacions de Joan", és l'últim llibre del Nou Testament, del segle I, i té un caràcter profètic, farcit d'elements simbòlics, amb una gran densitat i diversitat d'interpretacions. Escrit en un context històric en el que els emperadors romans imposaven el culte a la seva divinitat, els cristians no ho acceptaven i foren perseguits. D'aquí que el llibre parli de les angoixes i de les esperances en una mena de victòria final.
Edward Goldsmith: 1928-2009

EDWARD GOLDSMITH
Quan fem referència als límits físics i biològics del planeta, la literatura al respecte va començar a inicis dels anys 70's del segle XX, amb  EDWARD GOLDSMITH. El franco-britànic, va ser fundador del Ecology Party anglès i de la revista "The Ecologist" (1969). L'ecòleg Ramon Margalef el va qualificar com "un dels portaveus més respectables del pensament ecologista". El 1972 edità el "Manifest per la Supervivència" ("Blueprint for Survival") que s'avançà als actuals informes sobre la crisi planetària provocada pel canvi climàtic, i als llibres divulgatius com el de la Naomi Klein. Aquest document abonava l'informe "Els límits del creixement" del Club de Roma.  Segons Goldsmith, sense una nova filosofia de la vida i del consum la humanitat no podria sortir de l'atzucac. Tesi que defensava també Georgescu-Roegen (1906-1994), l'economista romanès que va teoritzar sobre el decreixement. Goldmith va rebre un dels Premis Nobel Alternatiu ("Livelihood Award") el 1991 pel seu activisme internacional, pel seu compromís antinuclear i especialment per la campanya de recollida de tres milions de signatures contra la desforestació i la política "ambiental" del Banc Mundial i el FMI.


La lectura del "Manifest" desperta d'immediat un interès creixent per l'ecologia i el benestar social ben entès. La contundència dels seus arguments, d'una lògica aclaparadora i irrefutable, no deixa espai a la impassibilitat. Tanmateix, el perill de conviure permanentment amb els problemes sense aconseguir d'erradicar-los consisteix en aque aquests s'enquistin i es generi en la societat una actitud de conformisme davant d'un mal suposadament inevitable però tolerable amb el que es pot conviure mentre que el deteriorament segueix el seu curs de forma implacable. Ja des de l'inici Goldsmith exposa un panorama desalentador, que, lluny de ser una simple visió catastrofista, representa la realitat d'una situació en la que l'ésser humà està esgotant els recursos naturals i devastant el territori.

Karl Marx ja va criticar al capellà anglicà Robert Malthus perquè posava tot l'èmfasi en el creixement de la població i els pocs aliments per nodrir-la. i no pas en la distribució de la riquesa. El titllava de conservador perquè Malthus proclamava la necessitat de l'abstinència sexual per tal de pal·liar el problema. L'abstinència sexual dels proletaris, és clar. El neomalthusianisme és força més transversal, perquè fins i tot l'anarquisme ibèric veu de les seves fonts.

Goldsmith crida l'atenció sobre l'increment de la població mundial i del consum energètic i de matèries primeres també creixent davant uns recursos invariablement finits. També va encertar en dir el següent: " ... No existeix cap indici de que el creixement econòmic es trobi proper a la fi; és més, les economies industrials semblen que són propenses a enfonsar-se en el moment que aquest creixement s'aturi o inclús disminueixi, per molt alt que sigui el nivell absolut de consum". Per tant, el problema pot resumir-se en dos aspectes: el creixement demogràfic i el consum per càpita. Actualment, les tesis de Goldmith s'han matisat, doncs des del seu "Manifest" la carrèga demogràfica del planeta s'ha més que duplicat, però el consum és molt desproprocionat, doncs per bé que en els països pobres es dóna una sobrepoblació, els països rics consumeixen el 80% dels recursos disponibles.
E. F, Schumacher (1911-1977)

RELOCALITZACIÓ DE L'ECONOMIA
Per la mateixa època, ERNST FRIEDRICH SCHUMACHER, nascut a Bonn, i, fugint del nazisme, es va formar després en la universitat anglesa, escriu un dels best-sellers de l'ecologisme més coneguts: "Small is beatiful" ("Lo pequeño es hermoso"). És un dels teòrics de la descentralització, i senta les bases del pensament crític envers el gegantisme tecnològic, i no només en l'àmbit de l'energia. La democràcia i el control energètic segueixen vides paral·leles: a més concentració del poder energètic menys democràcia. Les oligarquies financeres espanyola, catalana o basca encaixen perfectament en aquest diagnòstic.
Schumacher va advertir a temps sobre els riscos d'una societat distorsionada pel culte al creixement desmesurat i va advocar per la necessitat de reorientar l'economia per posar-la al servei i a l'escala de l'ésser humà. Remarcava que "la idolatria del gegantisme s'ha convertit en la causa i també l'efecte de la tecnologia", o bé que "la producció a partir de recursos locals per cobrir les necessitats locals és la forma més racional de vida econòmica". El títol, però, resulta enganyós, perquè Schumacher parlava normalment de l'"escala intermitja" o de "l'escala adequada". Era una crida a la relocalització de l'economia. Els seus successors parlen d'un "creixement intel·ligent", en contraposició a un creixement suïcida que està provocant una crisi rere l'altra.

 


CLUB DE ROMA: L'abril de 1968 es va reunir a Roma un grup petit de científics, polítics que provenien de països distints per parlar dels canvis que s'estaven produint en el planeta com a conseqüència de les accions humanes. El Club de Roma va encarregar l'informe "Els límits del creicement", publicat el 1972. Es considera al Club de Roma com una de les institucions més representatives del neomaltusianisme, ja que des de la Segona Guerra Mundial es considerava un problema greu el creixement de la població mundial dels països comunistes (URSS i la Xina, dels seus satèl·lits i, per tant, s'establia la necessitat de frenar-ho.

dilluns, 31 d’agost del 2015

TIC-TAC, EL COMPTE ENRERE (V)

Si poguéssim assignar una data de la fundació del moviment per la lluita contra la crisi del clima, aquesta seria el 23 de juny de 1988. Prèviament ja s'havien fet algunes consideracions serioses des d'algunes institucions polítiques i científiques entorn a l'escalfament global. Des de 1950 ja n'hi ha declaracions entorn a l'augment de la temperatura de la Terra. I el 1965 aquest concepte és força acceptat pels especialistes, almenys, als Estats Units, durant el mandat del president Johnson, el posterior a JF Kennedy. Al 1989, amb la caiguda simbòlica del mur de Berlin i de la fi de la guerra freda, la desregulació climàtica passa a ser un desafiament públic en molts discursos internacionals.

I vet aquí que els ideòlegs de la dreta, en comptes de centrar els esforços per assegurar un futur sostenible per al planeta, concentraran tots els seus esforços en proclamar la "fi de la història" per anorrear qualsevol oposició política, ja no només comunista, sinó també socialista, socialdemòcrata, o simplement keynesiana, o ecologista. La ideologia neoliberal escombrarà tot allò que li faci nosa.

L'estil de vida occidental, basat en el sobreconsum, esdevindrà encara més fastuós, perquè, amb la pèrdua del valor adquisitiu dels assalariats, el capitalisme consumista obligarà indirectament a l'endeutament privat col·lectiu: les targetes de crèdit es multipliquen per quatre des del 1980 al 2010. La voracitat d'aquest model de vida tan depredador s'estén a les classes més folgades i mitjanes d'arreu del món, incloses les dels països més endarrerits, amb uns danys mediambientals enormes.

En el curs d'aquest període de canvi ràpid, les negociacions sobre el clima i sobre el lliure comerç transcorren en paral·lel. Amb el que amb la mà esquerra s'intenta frenar, amb la mà dreta s'aconsegueix aguditzar. El 1992 té lloc la Tercera Cimera de la Terra de l'ONU, a Rio de Janeiro. I, precisament, el mateix any, els Estats Units, Canàda i Mèxic signen un tractat de comerç. Encara més, al 1994 comencen les negociacions de l'OMC, l'Organització Mundial del Comerç, el gran tòtem del neoliberalisme.

En definitiva, a cada temptativa tímida per fer aplicar mesures de contenció, per frenar l'escalfament global, ens trobem davant d'una rèplica aclaparadora en sentit contrari. Exemple: el 1997 se signa el Protocol de Kioto que fixa els objectius i directrius per limitar les reduccions d'emissions contaminants. Doncs bé, el 2001, la Xina accedeix a l'OMC, i es marca així el punt culminant d'un moviment de liberalització del comerç, augmentant per tant l'acceleració del desajustament climàtic (La Xina, taller del món = la xemeneia del món).
I això succeeix, perquè, essent dos processos paral·lels, més que autistes, cadascun negant l'existència de l'altre, sembla que queda establerta una jerarquia: perquè els reponsables i/o negociadors dels governs que tracten l'assumpte de l'escalfament del clima, reconeixen oficialment la seva subordinació als objectius del sistema comercial neoliberal. Aquesta superioritat jeràrquica s'ha mantingut fins als nostres dies, mantenint un silenci còmplice sobre la gravetat del problema.

Amb la generalització del lliure comerç i de la producció deslocalitzada, les emissions de CO2 no només han augmentat, sinó multiplicat. Abans de l'era neoliberal, el creixement de les emissions s'havia ralentitzat, passant del 4'5%/any dels anys 60's al voltant de l'1% dels anys 90's. Però amb el nou segle, s'ha verificat un vertiginós augment perquè s'assoleix un l'increment de les emissions al 3'4%/any, ultrapassant les previsions més pessimistes. A partir del 2010, després de la crisi financera, l'increment ha estat dramàtic, assolint un pic d'un 5'9%/any.

CREIXEMENT I DECREIXEMENT SELECTIUS
Consumir menys implica una disminució del nostre consum d'energia, i això comportaria una disminució dels nostres desplaçaments en cotxe, als nostres viatges en avió, i també a les distàncies que han de recórrer els aliments que mengem i a la durabilitat dels béns que comprem o a les dimensions de les nostres llars. Per tal de respectar els límits ecològics ens caldria situar-nos a un mode de vida comparable al que teníem als anys 70's, d'abans de l'explosió del consum iniciat durant els anys 80.

El decreixement selectiu és aquella estratègia que nombrosos pensadors i militants ecologistes han plantejat per tal de reduir el consum de recursos materials i, simultàniament, millorar la qualitat de vida del conjunt de la població. Exemples: una taxa sobre el luxe per tal de fer desistir del malbaratament.

El decreixement selectiu podria tenir altres avantatges, com ara la disminució del temps de treball que afavoriria la creació d'ocupació, i també la reducció d'emissions contaminants Una reducció gradual durant alguns decennis de la setmana laboral a 3 o 4 dies anul·laria en bona part l'increment que es preveu d'aquí al 2030. A més, el decreixement econòmic està vinculat a la justícia econòmica, amb la instauració d'una Renda Bàsica a tothom, independent del salari. En la línia que a Catalunya ja ho ha plantejat el professor Daniel Raventós. S'admetria així que el sistema no pot subministrar feina a tothom que es contraproduent constrenyir a la gent a ocupar feines que no serveixen més que per al consumisme o a engreixar l'exèrcit industrial de reserva, que força els salaris a la baixa (el barbut Marx dixit). Així planificada, l'economia podria fer emergir modes de vida més humans i satisfacforis que els que coneix la gran majoria de la gent.

LA PERVERSITAT DEL CENTRISME EN LA LLUITA CONTRA EL CANVI CLIMÀTIC (IV)

Després de la reducció breu i excepcional induida per la crisi financera de 2009, les emissions mundials s'han disparat bruscament, de 5'9% ja el 2010, el que representa de forma clara l'augment anual més important després de la revolució industrial. Les polítiques de liberalització dels mercats, promogudes des dels propis governs han deixat les mans lliures a les grans multinacionals, i han contribuït de forma fefaent a l'escalfament global.
Els últims decennis s'han caracteritzat per l'explotació massiva de productes a llargues distàncies en transports que utilitzen combustibles fòssils. També per la generalització arreu del planeta d'un model de producció, de consum, i d'una agricultura fundada sobre el malbaratament i sobre l'ús massiu de combustibles contaminants. Els països rics haurien de reduir les seves emissions a l'entorn del 10% per any.

QUAN  LA SUPOSADA MODERACIÓ  ÉS UNA TEMERITAT
És una constant l'obsessió per la moderació, del terme mig, de la circunspecció; en definitiva, el centrisme. Dóna bons resultats electorals. La crisi del clima representa tot un desafiament per a aquest centrisme, perquè les mitges mesures mai no solventaran d'arrel el problema. Perquè la crisi del clima no és pas un risc entre d'altres, al mateix nivell que els altres desafiaments, com ara els de la fiscalitat o de la sanitat. Durant els darrers vint-i-cinc anys s'ha optat per la política dels petits passos, per la moderació, intentant adaptar les necessitats físiques del planeta a la necessitat del creixement infinit, basat en l'exhibició constant de noves ocasions de fer negoci i benefici econòmic per a una minoria. Els resultats s'han revelat catastròfics i han situat a la humanitat en la situació més perillosa que mai.

LA VORACITAT TÉ LÍMITS
La línia de conducta de les grans empreses a la recerca de recursos naturals esdevindrà cada cop més rapaç i també més violenta. Els països més ben situats geogràficament i més dotats protegiran les grans ciutats amb l'ajut de dics i de barreres contra les tempestes. Mentrestant, es deixaran grans extensions litorals als pobres, que es trobaran a mercè dels canvis bruscos de la metereologia i l'augment del nivell del mar. Els països rics, en comptes de reconèixer el deute envers els migrants forçats a abandonar les seves terres, ja sigui per acció o omissió davant l'escalfament global, intentaran construir fortaleses sofisticades i adoptaran lleis cada cop més draconianes contra els suposats "invasors". Els grans oligarques d'arreu del món estan persuadits que ells i les seves famílies, parents i coneguts, restaran sans i estalvis de les conseqüències del descontrol climàtica al menys per una generació.

NO HI HA FÓRMULES MÀGIQUES. LA RELIGIÓ TECNOCRÀTICA
Ni l'energia nuclear ni tampoc la geo-engynyeria són solucions a la crisi ecològica. Tampoc l'hiperpatriotisme, doncs aquest representa un obstacle a l'assoliment de qualsevol fórmula mundial conjunta, perquè en comptes de fomentar la cooperació, afavoreix la competència i rivalitat entre els països. El 97% dels climatòlegs hi està d'acord. El temps s'escola.
Naomi Klein fa un repàs de com algunes institucions, ONG's amb reputació d'ecologistes, s'han "venut", i s'han convertit en una mena de mediambientalisme comercial, i han propiciat un mal difícil de reparar per al moviment ecologista que tracta de frenar l'escalfament global.
Bill Gates

Aquestes suposades organitzacions mediambientalistes vinculades al món de l'empresa, en comptes de lluitar per l'adopció d'una estricta reglamentació destinada a restringir les emissions de gasos contaminants i afavorir així les energies renovables, han persistit en proposar mesures complexes inspirades en el mercat com una solució a la crisi del clima. Aquest "ambientalisme reformista" ha estat el millor aliat de les multinacionals de la indústria dels combustibles fòssils. Aquest ambientalisme pervers ha orientar el pes de la responsabilitat i de la culpabilitat al consumir, a deixar a la consciència individual, al consum responsable dels ciutadans, en comptes d'atacar l'extractivisme de les grans companyies.
Warren Buffet

Aquest "ecologisme de saló" ha estat sovint finançat per suposats filàntrops. Aquests millonaris són "humanistes" els dies de festa, mentre que la resta dels dies laborables, han estat d'una voracitat tòxica enorme. En part, es pot atribuir la falta de connexió entre les esquerres i l'atenció al medi ambient perquè les grans organitzacions ambientalistes han estat "engreixades" i comprades per grans capitalistes dels combustibles fòssils. Aquest "col·laboracionisme" amb les forces fosques de la depredació planetària ha fet molt mal a una aliança verda-roja global, perquè la pol·lució es va convertir en un comerç: podia contaminar aquell que podia comprar "paquets", com un carnet de conduir per punts. Europa que, en un principi, semblava escandalitzar-se per aquesta fórmula, ha estat, la que ha fet més ús d'aquesta mesura insensata. Allò que els governs europeus criticaven als Estats Units, ho ha aplicat més que ningú: "en comptes de prohibir, paguem"

L'autora canadenca també desautoritza radicalment les iniciatives dels megarics, com ara Gates, Buffet o Branson, que confien en la tecnologia miraculosa per absorbir gasos contaminants o bé van a la recerca d'un nou combustible màgic que no contamini, però que no posa en qüestió el model capitalista, productivista i que genera desigualtats sense fre. És la ideologia que l'autora anomena GEO-ENGYNYERIA. Contràriament a la reducció d'emissions que proposen la majoria de científics, el recurs a la geo-engynyeria no planteja cap modificació a l'estil de vida consumista "americà". Ans al contrari.

Richard Branson

La geo-engynyeria busca trobar una solució causada per tanta porqueria acumulada en l'atmosfera, contraposant-la a una altra màgica tenologia-porqueria enviada a l'estratosfera, com si el planeta fos un mecano d'assaig i error, sense atendre a les imprevisibles conseqüències que això podria comportar.



DE LA DICTADURA DEL PROLETARIAT AL "PROHIBIR I PLANIFICAR" (III)

En Joaquim Molins, fill de la família Molins, empresaris de la Cementera que va escampar l'al·luminosi per Mataró, especialment al Barri de l'Esperança, on Salvador Milà va tenir un paper destacat per revertir la situació, germà de l'advocat del cas Palau, forma part de l'oligarquia del país. Ha passat per tots els càrrecs possibles, des de Centristes fins a Convergència. Quan era conseller de Política Territorial i des d'IC se li reclamava que calia planificar, ell, irònicament es remetia als plans Quinquenals de l'Unió Soviètica. I reia que reia de forma molt sorneguera i prepotent.
Duran, Roca, Molins: Quins tres mosqueters!!!


Pau Molins, ex-advocat de Millet
En Josep Piqué replicava a en Joan Herrera, quan aquest li assenyalava al llavors dirigent del PP que invertís més en Rodalies i no tant en el Quart Cinturó. L'autosuficiència d'aquest expsuquero, exERC, etc... també era evident. No cal prohibir les inversions en asfalt, doncs això significa el progrés, el desenvolupament, etc...
Són dos exemples de com el neoliberalisme ha tractat el medi ambient. Segons NOEMI KLEIN, o abandonem el neoliberalisme o ens carreguem el planeta. Dilema clar.
El diagnòstic del seu llibre ens pot recordar allò que Marx va deixar escrit, molt poques vegades per cert, sobre la necessitat de la dictadura del proletariat. Atès que la burgesia exerceix una dictadura a la gran majoria de la població, si volem  superar l'explotació de l'home per l'home, ens venia a dir, caldrà en un temps definit, exercir una dictadura, la de la majoria sobre la minoria insolidària.
LA DICTADURA DEL PROLETARIAT era una fase necessària de la revolució. En els països anomenats socialistes, aquesta fase es va transformar en la dictadura del partit únic. La història és ja sabuda.
El comunista verd, mort el 1896, WILLIAM MORRIS, estudiat també per l'historiador E. P. Thompson,  ho narra en un llibre lluminós, NEWS FROM NOWHERE, "Notícies d'enlloc" ("Noticias de ninguna parte"),  que vaig comprar en la parada de la Festa de Treball quan es feia al Sot del Migdia. Els consells d'en Pep normalment els segueixo.
Juntament amb "Supplément au voyage de Bougainville", de Denis Diderot, l'obra de Morris és una de les poques utopies no autoritàries de la història de la literatura occidental.

Segons Klein, la ideologia del lliure comerç, de la globalització neoliberal, en definitiva, va en sentit absolutament contrari a les polítiques mediambientals necessàries per evitar l'ultimàtum climàtic.
La planificació és una necessitat democràtica per recuperar el control que ara estan en possessió de les forces caòtiques del benefici a tot preu. L'Organització Mundial del Comerç, OMC, ha estat el gran fre per aquesta planificació, perquè els seus tribunals han bloquejat les temptatives dels governs per reintroduir les mesures de planificació industrial en les seves economies, i amb aquestes mesures reduir les emissions de CO2.
William Morris
Qualsevol mesura per respondre a la crisi del clima ha de tendir a la planficació més eficaç, a escala local, de creació de llocs de treball dignes i de qualitat. I això tant val per al sector de les energies renovables com també del
transport en comú.
En definitiva, la creació de llocs de treball dignes, la lluita contra l'escalfament global passa per rebutjar el caos tòxic del suposat lliure mercat... El relat del mercat com una mena de mà invisible i màgica que harmonitza els interessos contradictoris i oposats és una milonga hipnòtica. La finalitat lucrativa ha de deixar pas a l'objectiu col·lectiu i nacionalitzar. I tot plegat entra en col·lisió amb l'ortodòxia neoliberal.  Planificació i descentralització són dos elements essencials per bastir un moviment social planetari.

I TAMBÉ PROHIBIR
Prohibir per aplicar el principi de cautela davant tecnologies  que no sabem encara dominar, prohibir l'ús de combustibles fòssils de forma paulatina, prohibir extraccions a cel obert.  Prohibir condicions laborals inhumanes, prohibir l'anada-tornada de les mercaderies dins la pròpia cadena de les multinacionals que fan incrementar l'ús dels combustibles. Les grans multinacionals que dominen la humanitat s'estan comportant com els ni-nis adolescents malcriats, que mai no han tingut un NO com a resposta a la insensata cursa autodestructiva.

LA NOVA POLÍTICA I L'INFANTILISME ASSEMBLEARI
A vegades hom té la sensació que la Klein s'ha llegit el "QUÈ FER" , de Lenin. En un moment donat, quan parla de l'organització per lluitar contra l'escalfament global, afirma el segúent. Al igual que els neoliberals no encaixen la necessitat de la planificació, i volen deixar al mercat al seu aire, també cal que els moviments progressistes, ecologistes i rupturistes amb el model econòmic i energètic vigent, superin el "fetitxisme de l'absència d'estructures i la rebel·lió contra tota forma d'institucionalització.  Això són luxes que els moviments socials actuals ja no es poden permetre" Entre la fossilització, verticisme a la que tendeix tota estructura -també les anomenades ONG's, elles sempre tan immaculades-, i el movimentisme sempre provisional -l'espontaneïsme-, ha d'haver maneres per poguer consolidar el camí fet per molta gent, i que els sabers de la radicalitat no es perdin a cada generació...
Cal  reinventar les pràctiques i les estructures polítiques anquilosades i traduir-les en noves estructures tot evitant repetir els fracassos del passat. Sembla molt allò de Lenin, sobre l'"infantilisme de les esquerres". Com diuen els anglesos: no llencem el bebé amb l'aigua bruta.
Tinc la impressió que la Klein no critica pas el fet assembleari, sa, transparent, democràtic, sinó el democratisme, pràctica ben diferent, que s'ha estès tant en aquests partits que via internet creuen que amb un tic de la tecla ja n'hi ha prou per pensar que estan realitzant gestes heorïques i virtuals, on la responsabilitat es dilueix dins l'anonimat de les noves tecnologies