dilluns, 12 d’agost del 2019

PEDRO SÁNCHEZ (Y EL PSOE) SE VISTEN DE TARTUFO: MAL VAMOS

Trescientos cincuenta años y tres meses han pasado desde que se autoritzó legalmente la versión completa de la pieza cómica de Molière. Tuvieron que pasar cinco años para que se levantara la censura. El personaje Tartufo describió de manera tan excelsa un perfil de conducta que este nombre es utilizado ahora en el Diccionario de la Real Academia Española para definir a la persona hipócrita y falsa. Hoy se nos antoja de una inocencia y candidez arrebatadores porque los tiempos han cambiado y los medios de comunicación se han vuelto más sutiles, o tan avasalladores que los hemos "normalizado". Pero no estamos muy lejanos en sus efectos.. Miren en Francia, al gran Tartufo de Macron y de su partido, que tiene sus mismas iniciales. Allí ha conseguido, como dicen algunas lenguas viperinas, que un apaño de lo más versallesco pase por ser una historia de amor romántico, con matrimonio incluido. Todo a mayor gloria de los poderes mediáticos y financieros, y de la sacrosanta ESTABILIDAD, sólo perturbada por ese movimiento "sucio y primitivo" de los Gilet Jaunes, que no entienden de modernidades.
 Aquí tenemos a Pedro Sánchez, cuyas siglas también coinciden con el PS; no se sabe muy bien si es el partido de Pedro Sánchez o el Obrero y el Español.
 Al escribir esta obra, Molière ataca un bastión muy influyente: los falsos devotos. Entre ellos se encuentran hombres religiosos sinceros pero también manipuladores conscientes del poder que puede proporcionarles su devoción. Este segundo grupo es el que el autor ataca. Con la situación doméstica que Molière desarrolla en el Tartufo quiere reflejar al mismo tiempo la situación política en Francia: Luis XIV, monarca absolutista de poder no discutido (comparable al de un padre de familia), estaba rodeado de una serie de personas que se dieron cuenta de que la única manera de mandar en Francia era acercarse al rey e influirle, presentándose como personas de pleno sentir religioso y moralidad intachable.
Durante las semanas previas a la sesión de investidura hemos visto desfilar muchos registros del tartufismo. Y la función continua...Desde la melindrosidad cuasi jadeante de la vicepresidenta Calvo, que de forma zafia ha permitido, por acción o por omisión, la falsificación de documentos de Podemos, hasta los mohínes sobreactuados y sincopados del Presidente Sánchez. Además de unas canas convenientemente instaladas.Rajoy se las teñía y PS, como el joven Felipe González, se las añadía. 

Tartufo se aprovecha de la beatería dominante. Hoy esa corte de devotos no es tanto respecto al ámbito religioso, sino a los conceptos totemizados como ESTABILIDAD, GOBERNABILIDAD, BLOQUEO, IZQUIERDA, PATRIOTISMO, CENTRALIDAD. Quien es capaz de ganar esa posición tiene mucho terreno ganado a la hora de TARTUFEAR valiéndose de los medios de comunicación, que tienen miedo del FULGOR IMPUGNATORIO que simbolizan UNIDAS PODEMOS, ante los estragos de la crisis a la que nos hemos adaptado como enfermedad crónica, a la que llamamos "democracia poscrisis".
Si no con ese nombre, el TARTUFISMO es una actitud que siempre se ha dado cuando se han producido disputas para conseguir el poder. Desde el discurso ante la tumba de César, por parte de Marco Antonio, hasta nuestros días. En Cataluña, todo el PROCÉS está impregnado de esa hipocresía e impostura. Tenemos un maestro consumado, el ex vicepresidente Junqueras, que, además de dominar la técnica ciceroniana de la CAPTATIO BENEVOLENTIA, ha añadido otros utensilios del politiqueo, de tradición muy vaticanista, como la del cardenal Mazarino, "simula y disimula".   Ha sido tal su influencia que ha sido capaz, como ventrílocuo, de transfigurar a su criatura, GABRIEL RUFIÁN: de ser el MÍSTER HYDE de twitter a convertirlo en DR. JEKILL, "hombre de Estado" equidistante entre Podemos y el Partido Socialista, tan centrado y centrista que ni él mismo se reconoce.  Esquerra Republicana, con su TARTUFISMO ha conseguido hacer pasar por izquierda lo que no es más que una inicial histórica en sus siglas. Y le ha funcionado, puesto que ahora es hegemónica dentro del independentismo.
Quien usa el tartufismo no alberga buenas intenciones. Pero el PSOE lo vuelve a intentar. O eso parece, con su voluntad de convocar elecciones para noviembre para domeñar a los socialdemócratas sobrevenidos de Unidas Podemos.

Me parecen transitables todas las opciones que se han barajado. Las del maestro Nicolás Sartorius, la del candidato a las primarias del PSOE, Pérez Tapias, las de Alberto Garzón, las de Teresa Rodríguez, de Adelante Andalucía. Y también las que han propuesto la cúpula de la dirección de Podemos. Sin embargo, el PSOE, al igual que ERC en Cataluña, sus siglas  tienen más significante que significado.  En una democracia tan lastrada de la retórica militarista y patriótica de su pasado colonialista ruinoso,
como bien señala Josep M.Colomer en su libro "España: la historia de una frustración": "Al carecer de las bases institucionales y culturales de un estado nacional sólido, el régimen democrático establecido desde fines de los años setenta se basa en unos partidos políticos oligárquicos que tienden a producir gobiernos minoritarios y decisiones excluyentes". Josep M. Colomer no es un radical,más bien al contrario, y sabe que en España, el centro de la vida política no es el Parlamento, como la democracia británica, sino el poder ejecutivo. Quien lo detenta, se queda con casi toda la herencia, como también pretendía el personaje de Molière.
NO, Ya no. El PSOE no le teme al sorpasso de un movimiento reivindicativo, de recuperación de derechos, que ha surgido de las clases medias empobrecidas, y al cual lo votan incluso legionarios destacados en Afganistán.  Pero sí teme no poder perímetrarlo convenientemente para que no se salga de la reserva india de la izquierda real. El PSOE no quiere la sumisión perruna de PODEMOS. Tampoco la humillación le conviene. Más bien le interesa una subordinación posicional de largo recorrido, y por eso confía en el poder de disuasión de las encuestas y en su campaña electoral permanente desde hace un año. TARTUFEANDO...
Pero no se trata de las siglas de Unidas Podemos. Es la realidad la que impugna la actitud del PSOE. Como indica la inspectora Manuela Mauri, personaje de la última novela de un autor tan comedido y "centrista", como Lorenzo Silva, en tándem con Noemí Trujillo: "El sistema está creado para que no se pueda salir de él". Y eso, Unidas Podemos, aunque tímidamente, lo intenta. O cuando dice que estamos "en un país donde la gente se queda colgada de la brocha a los cincuenta y con hipoteca e hijos sin emancipar"... Ése es el peligro,el del incendio que quiere controlar el PSOE,  el de la gente real, en un bosque centrista que quiere hacernos creer el PSOE, antes, con Susana Díaz y ahora con Pedro Sánchez. Sólo ha cambiado la cara.
El PSOE ha llevado las negociaciones del paripé a tutti colori, como un show de GRAN HERMANO, siempre teniendo claro que todo se hacía ante las cámaras para, con su poder mediático, hacer bascular la opinión pública con sus nominaciones al malo. Eso sí, se podrá hacer "edredoning" en los gobiernos regionales, pero no en el gobierno del Estado. El gobierno a la portuguesa o a la danesa es otro trampantojo en la opción estratégica del turnismo psoecialista.
El PSOE necesita de una  izquierda pero con un techo de cristal del 10%. La necesita porque tampoco se fía de sí mismo. Manuel Azcárate lo revive con amargura en sus memorias, muy recomendables, por cierto: el PSOE encarceló a los que se negaron a entregar las armas en el sitio de Madrid, aún a sabiendas que cuando llegaran las tropas franquistas ello les supondría el fusilamiento inmediato. 
A los de UNIDAS PODEMOS les digo lo siguiente: Apuntáos Pablo y Alberto, los cuatro pasos de Antoni Gutiérrez Díaz: UNIDAD, ORGANIZACIÓN, MOVILIZACIÓN, NEGOCIACIÓN. Aplicáos ese test en esta encrucijada. ¿Tenemos unidad? Yo creo que no. Las últimas elecciones municipales y regionales han dejado mal sabor de boca entre ambas organizaciones en muchas localidades. ¿Tenemos Organización sólida? Tampoco. No me extendré. Mucho verticalismo del líder sin filtros intermedios ni reflexión ordenada. ¿Movilización? De forma puntual y en algunos asuntos, pero sin unidad ni organización la movilización no tiene objetivos ni tácticos ni estratégicos, más allá de reclamar la república, cosa que yo comparto. ¿Negociación? Sin los tres factores anteriores la negociación está destinada a que le hagan una cara nueva a quien se lo proponga, ante una máquina empresarial que se llama PSOE, y que le teme muchísimo a los ERE, y a una despensa repleta de miles de cargos discrecionales que arman el esqueleto de esa organización política.
Por ello recomiendo que, si la sostenibilidad personal y familiar lo permite, cojáís la "fragoneta" y os pateéis España, cohesionéis ese movimiento fantástico y esperanzador y le déis una fuerza vectorial desde la base, luminosa y alegre, sin perder ese espíritu de impugnación al sistema Pos-Tejero y que el Aznarato ha pretendido perpetuar con la instrumentalización de la cúpula del poder judicial, gracias a los "buenos oficios" de Federico Trillo.

dimecres, 10 de juliol del 2019

FEDERALISTES D'ESQUERRES ANTE UN PSOE SUSANIZADO Y UN PODEMOS A LA DEFENSIVA, O ESO PARECE

Me resultó triste y decepcionante ver la rueda de prensa de la ejecutiva del PSOE, encabezada por Cristina Narbona, poniendo música a la letra que rima mucho con el asesor áulico Iván Redondo, el jefe de la campaña electoral del Albiol más xenófobo, el de LIMPIAR BADALONA.

Triste por lo que puede suponer una oportunidad perdida para conformar un gobierno de centro-izquierda después de los gobiernos del PP más inmovilista. Decepcionante, porque quien ha tenido que dar la cara representa, sin lugar a dudas, junto con su pareja, Josep Borrell, la cara progresista y socialdemócrata del PSOE. Y eso cada vez es más raro. A ella le debemos la ley de costas más proteccionista que se ha hecho en España. Se supone que debe hacer de tripas corazón. Pero si ahora el guion es lanzar toneladas de reproches a los podemitas, mal vamos.

¿Qué está pasando en España? Quizá debamos dar la razón al novelista PETROS MARKARIS que, en su última y "veraniega" novela, por ligera, pero, sin duda, ácida, critica los profesores universitarios metidos a políticos. Aunque sea una puerta giratoria no muy crematística, al estilo de eléctricas o entidades financieras. Es difícil resistir la tentación de no proyectar el universo social griego, mucho más sufrido que el español, al nuestro. La constelación política del centroizquierda está protagonizada por jóvenes profesores. Pedro Sánchez, de la universidad privada, y los fundadores de Podemos, de la universidad pública. Sin embargo, Petros Markaris compensa su depresión "matando" unos cuantos de ellos. Finalmente, quien tiene las claves e ilumina el panorama es Zisis, el represaliado comunista que trabaja de voluntario en un comedor para refugiados. 

 Hace ahora más de un año que me "acerqué" a los actos de FEDERALISTES D'ESQUERRES, en el Maresme. El motivo fundamental era el  hartazgo ante el supremacismo procesista y la asfixia ideológica que ello ha conllevado, Junto a otros compañeros y compañeras de ICV y de PODEMOS "confluimos" con los otrora contrincantes y cuadros, la mayoría ya jubilados del PSC, en aquellos momentos en horas bajas. Fueron encuentros de fraternidad celebrada ante el dislate y alucinación del independentismo que se creía para sí tener también el monopolio del izquierdismo con el concurso de la CUP y algunos desnortados ex-anticapitalistas que ahora lucen su "famoseo" por emisoras subvencionadas. Incluso hubo un momento que me sentía más en "mi casa" en Federalistes que en la propia ICV, que, en MODO AVIÓN, había dejado sin cobertura protectora a "mis héroes" de la PATRULLA NIPONA de la Catalunya Sí que es Pot. Tanto fue mi identificación, como náufrago, que pasado el verano me estaba planteando firmar la afiliación oficial. Por varias razones, porque uno de mis referentes es otro Joan, Joan Botella, como Joan Coscubiela, Joan Saura y Joan Herrera. Y, por otra parte, porque el FEDERALISMO, a pesar de los pesares, es la mejor fórmula de convivencia, como muy bien explica Lluís RABELL en su conferencia en el club CORTUM y en su gira por nuestra comarca.

Sin embargo, en los últimos meses, me cuesta soportar el silencio del FEDERALISME D'ESQUERRES en Cataluña, ante el devenir político. Coincido en que debemos trasladar el mensaje del federalismo en la cuestión territorial. Pero el federalismo va más allá del problema del encaje de la pluranacionalidad de España. Los que estamos tan influenciados por URSULA K. LEGIN , en su libro, LOS DESPOSEÍDOS, pensamos que el federalismo es una fórmula de convivencia, pero también es extrapolable al equilibrio de poderes. Y el PSOE, después de la FORTUNA, como diría Maquiavelo, de encontrarse con unas coordenadas muñidas -entre bastidores- por Pablo Iglesias y Marta Pascal, la postconvergente, lejos de aprovechar la oportunidad de extender el federalismo al conflicto entre capital-trabajo, ha hecho mutis por el foro. En nueve meses, el PSOE ha hecho una continua campaña de promoción pero sin un acto que pueda materializar su razón de existir. El único, y propuesto por PODEMOS: la subida del salario mínimo.

Los sindicatos confederales, cuan órdenes mendicantes, dijeron, una y otra vez, que era necesario revertir las últimas reformas laborales para reequilibrar la negociación en los convenios, para que los sindicatos recuperaran cierto músculo ante las ofensivas del neoliberalismo más salvaje. Primero fue un sí, después, un “veremos", y después, la vigilante de Bruselas, Nadia Calviño, la hija del supuesto guerrista, Jose Maria Calviño, el fundador del Canal Plus España, dijo que no podía ser. En definitiva, que en 9 meses, el PSOE más podemizado de la historia, no dio un paso decisivo para revalidar sus credenciales de izquierda, de protector de los trabajadores maltratados por la crisis.

Que el PSOE fie sus opciones de gestión gubernamental a tener a su lado el apoyo de los poderes mediáticos, cual Macron, ya que Ciudadanos ha dado un volantazo y dirigido a la derecha extrema, no le exime de su responsabilidad, por ser el grupo mayoritario del bloque progresista.

Lo otro son excusas de mal pagador. Si confía en la línea macronista, de tener los poderes financieros y mediáticos para socavar la imagen de un PODEMOS en horas bajas, la ventana de oportunidad que, sí, también se abrió para el PSOE, para lavar su imagen de partido de las élites, se ha cerrado. El portugués Mario Soares, muy anticomunista también, dijo basta, tuvo ese coraje. Los socialistas españoles, ni Zapatero, se atrevieron y promocionaron la modificación del artículo 135 de la Constitución.

A pesar de la sobriedad de José Luis Ábalos, que es de agradecer, la pregunta que me hago es ¿POR QUÉ AL PSOE le disgusta tener alguien a babor?. ¿Por qué no hacéis caso al maestro Coscubiela y a su competencia virtuosa? Los procesistas, por un lado, y las derechas, por otro, lo están consiguiendo. ¿Por qué no nosotros?

Y esa es la exigencia que le pido a la cúpula de FEDERALISTES D'ESQUERRES. A la presidencia, a sus portavoces. No podemos permanecer silentes ante el dislate que se nos avecina sin decir ni mú. He paralizado mi afiliación a FEDERALISTES porque no me siento cómodo con la doble militancia, aunque sea complementaria, antes con  ICV, y ahora con lo que se pueda refundar. Pero tampoco porque en FEDERALISTES el sector procedente del PSOE es mayoritario, al menos en la comarca, y si hay, de verdad, una fraternidad, se debe notar en los momentos críticos, como es éste. Los federalistes de extracción PSOE deben alzar la voz y apoyar un acuerdo, sin humillaciones de uno u otro lado.

 Las negociaciones van por muy mal camino. El enroque se cronifica. Sin embargo, hay quien tiene más responsabilidad, y es el grupo mayoritario. ¡Cuántos reproches no habremos hecho nosotros a un partido que se parece más a un fenómeno de fans, a sus veleidades, a sus frivolidades, que han dado como resultado la pérdida de las instituciones de Madrid! Yo no hice campaña por Asens, de Catalunya en comú, porque me pareció una cacicada que una persona del sector independentista que, a mi parecer, es minoritario, encabezara el cartel electoral. Sin embargo, reprocho a Iñigo Errejón la principal responsabilidad, a pesar de mi admiración por él. Por varios motivos, porque considero que fue él quien atascó, mientras pudo, la unidad con IU, con Sergio Pascual de responsable de organización con Podemos. Porque su volatilidad aún es mayor que la de Pablo Iglesias, primero con su núcleo irradiador, sus significados flotantes de LACLAU y ahora su MÁS PAÍS VERDOSO, para hacerle la zancadilla a EQUO. ¿Sabe Errejón cuánto costó a ICV conseguir las credenciales de los VERDES, ante el esperpento organizativo y segmentado de los ecologistas catalanes, esquinados entre ellos?

Nadie discute la valía de Errejón, ni de Iglesias, pero hoy por hoy, mal que me pese, Iglesias es más la solución que el problema, para que el PSOE deje de CIUDADANEAR... Por tanto, en la negociación que en las próximas semanas debería establecerse, entre las cúpulas del PSOE y PODEMOS; ambas partes deberían evacuar sus complejos de inferioridad. Y aprender del PCI, que en sus mejores días, no tenía empacho en ceder puestos institucionales al PSI, porque sabía que tenía fuerzas más que suficientes para compensar su presencia. 

No se le puede hacer la PINZA a PODEMOS, ni con Ciudadanos, ni con el supuesto partido político futurible de Errejón. Con una pistola en la sien no se puede negociar. Y hasta el momento, si PODEMOS tiene algún mérito, a pesar de tener toda la constelación mediática en su contra, es su resiliencia.

Y no, no podemos ir sugiriendo que lo que es menester es cambiar la constitución para facilitar la investidura. Ya puestos, podríamos cambiar la ley electoral de las circunscripciones menores y el sistema mayoritario del Senado. Ni con PRISA ni con encuestas se puede negociar sin convertirte, en un futuro inmediato, en un títere fácilmente manejable. Y de eso, como en Madrid, se sale MALAMENTE (Rosalía dixit). Y recordemos todos, que en las batallas hay siempre un momento crítico, y es en la desbandada, que es cuando se producen las mayores carnicerías de los más vulnerables. Por si alguien está pensando en convocar elecciones en noviembre.

dilluns, 8 de juliol del 2019

35 ANYS. ENRICO BERLINGUER, EL REFORMISME "FORTE"

Sempre que recordo la seu del PSUC a Mataró del carrer Isern, em vénen a la memòria la presència d’en Rossend Dalmau i de la Teresa Cortina, un pòster de La Pasionaria i un altre d’un Enrico Berlinguer (1922-1984) amb els cabells al vent.

Descendent d’una família noble de la illa de Sardenya, de molt probable origen català (Berlinguer: Berenguer), era un home eixut i ascètic, totalment lliurat a la vida política, que va assolir una gran popularitat. Un cop va sorprendre tothom posant a Santa Maria Goretti (una jove pagesa assassinada per resistir-se a un intent de violació) com a exemple moral per a la joventut italiana.

Enrico Berlinguer va morir un 11 de juny, dia de Fira per a nosaltres. Als 21 anys va ingressar en el Partit Comunista Italià, i la seva carrera política va estar tutelada pel propi Palmiro Togliatti. Va arribar a ser el màxim responsable de la Federació Juvenil Comunista Italiana (FGCI), fins que es va convertir, ja de jove, en el número dos del Partit fins arribar a ser el secretari general el 1972. El PCI va assolir les màximes cotes de vot d’un Partit Comunista en un país occidental dins un món bipolar, on els comunistes tenien vedat entrar al govern, com ens ho recorda Vázquez Montalbán en una de les seves novel·les de Pepe Carvalho, quan ERC va recolzar a en Jordi Pujol en comptes de a Josep Raventós per presidir una Generalitat socialista-comunista. L’ambaixada nordamericana va intervenir-hi.

Per molts comunistes catalans, els del PSUC, el PCI era un mite. Nosaltres, els de Mataró, estàvem agermanats amb l’Agrupació de Vercelli, una ciutat de més de 40.000 habitants, entre Milà i Torí.

El 9 juny de 1984, Enrico Berlinguer feia un míting a Padova i de cop va començar a tenir alguna dificultat al parlar, fins que es va veure obligat a abandonar sobtadament la tribuna. Havia tingut una hemorràgia cerebral, i moriria l'endemà passat.

En Josep Illa evoca així aquells dies: “L’onze de juny de 1984 uns quants militants del PSUC de Mataró sortíem d’una reunió de la Coordinadora per la Pau i el Desarmament. La Coordinadora era una plataforma pacifista que englobava gent d’ideologies i filosofies diverses. Havíem comentat el fet de la mort de Berlinguer. Ell havia estat un defensor del desarmament nuclear. El que aleshores era cap de llista i regidor del PSUC, Antoni Segarra, ens comenta la possibilitat d’anar a Roma al funeral de l’Enrico. Posem fil a l’agulla i el dotze a mitja tarda amb el Peugeot d’en Toni quatre companys enfilem la carretera i cap a Roma. Fèiem torns per conduir. A la matinada passem la frontera de França amb Itàlia i un cop arribem a Gènova comencem a veure autobusos amb banderes roges, les del PCI. Cotxes particulars amb banderes roges. Motos amb banderes roges… quan passem a prop de Pisa l’autopista sembla una manifestació. I així fins a Roma. Quan arribem aparquem on podem a la vora de Boteghe Oscure, on hi ha la seu central del PCI. La gentada és immensa. L’ordre a càrrec dels militants comunistes, la policia actua d’auxiliar. El fèretre sortirà de Boteghe Oscure i arribarà a la Plaça de San Giovani Laterano, la plaça de les celebracions de l’esquerra italiana. L’endemà la premsa deia: “Més d'un milió de persones van assistir al seu funeral, en una de les manifestacions del comunisme italià més grans de la història”. I allà al mig quatre comunistes mataronins que no ens volíem perdre una jornada com aquella. Sabíem que parlaria Nilde Iotti, la vídua de Palmiro Togliati, però ni la vàrem sentir. Sandro Pertini, que seria president de la República Italiana, va tenir un detall en el comiat en fer un petó al fèretre. L’emoció es palpava mentre sonava “Bandiera Rosa”, l’himne del PCI, i milers de veus la cantàvem”.

Fins i tot el líder neofeixista Giorgio Almirante va acudir discretament a la seu del PCI per retre-li honors. La diferència entre Espanya i Itàlia és sovint abismal: el proppassat mes d’abril mor Neus Català, del PSUC, una de les últimes supervivents dels camps nazis, i hi ha silencis clamorosos en ambdós costats de les trinxeres patriòtiques.

Onze anys abans, el 1973, estant hospitalitzat després d'un accident de cotxe durant una visita a Bulgària, Berlinguer va escriure tres famosos articles (Reflexions sobre Itàlia, Després dels fets de Xile i Després del cop) per al setmanari cultural del Partit, Rinascita. En aquests escrits va presentar l'estratègia del Compromís històric italià, una proposta de coalició entre el PCI i els democratacristians que donés a Itàlia un període d'estabilitat política, en un context de greu crisi econòmica i en el qual elements de l'aparell de l'Estat i grups feixistes planejaven una tàctica per fer un cop d'estat i utilitzaven el terrorisme.


El 1980, el PCI va condemnar públicament la invasió soviètica de l'Afganistan. El 1981, en una entrevista a la premsa, Berlinguer va afirmar que, en la seva opinió personal, la força progressista de la Revolució d'Octubre estava esgotada.


A Itàlia es produeix un cert reviscolament de la figura de Berlinguer que encara ens pot ser útil davant les agressions del capitalisme depredador que ara anomenem “crisis”: “Quan es demanen sacrificis a la gent que treballa és necessari un gran consens, molta credibilitat política i la capacitat de colpejar els privilegis més intolerables. Sense aquests elements, l’operació és impossible”. Aquestes paraules, que ell identificava com de reformisme fort, ens poden ser molt útils, tant davant l’esperpent català com l’intent de restauració que s’està produint després de verificar que el combustible del 15-M sembla que s’ha evaporat.

dijous, 27 de desembre del 2018

MIGUEL NÚÑEZ, SALTOR: EL "MADRILEÑO" MÁS QUERIDO (y II)

Los comunistas españoles en general, y los catalanes en particular, han dado muestras más que sobradas de la lucha por la libertad y la democracia. Muchos de ellos se hicieron tales porque
consideraron que era la mejor manera de defender la legalidad republicana y para salvaguardar las conquistas de la II República, pues permitieron a sus gentes conectar con la Europa de su tiempo, un siglo y medio después de que Fernando VII nos desconectara de los avances ideológicos y sociales del resto del continente. Siguiendo a Nieves Concostrina, Fernando VII fue un proto-Aznar.
Hay muchos ejemplos de actitudes heroicas, ya fuere durante la guerra contra los rebeldes militares y falangistas, la postguerra sanguinaria, ya fuere durante el largo período de terror y represión.  Miguel Núñez fue un ejemplo de sacrificio personal, y sobre todo de resiliencia ante los desengaños.
Tomasa Cuevas
Uno capital fue cuando los ejércitos aliados permitieron que el régimen de Franco "se escapara" por la rendija anticomunista de la guerra fría. Los guerrilleros del maquis, y sus esperanzas de restablecer la República, tuvieron que procesar toda esa frustración y desconcierto. Fueron perdedores una y otra vez, como Sísifo y su roca a cuestas. Después llegó el gran mazazo, con los acuerdos que el presidente de EEUU, Eisenhower firmó para que España se situara en el "lado correcto" del mundo, y los acuerdos con la jerarquía vaticana para consagrar la alianza estratégica del catolicismo con el fascismo español.
Pero hubo más, y eso Miguel Núñez lo relata en primera persona, bien en las cárceles, con sus torturas y padecimientos, bien en el trabajo clandestino o de fugitivo de la policía. Sin embargo, como en las obras claroscuras de Rembrandt, el resiliente Núñez se acoge a la ténue luz de la esperanza, de la organización, no exenta de reflexión ante tal fatalidad. Y así el PCE y los Nüñez de turno entendieron que la reconciliación nacional entre españoles era la única manera de romper el candado que había impuesto el mundo bipolar.... siempre atentos a los mensajes de la Virgen de la Izquierda, Nuestra Señora Correlación de Fuerzas.
Más allá de las descripciones carcelarias, un pasaje de Nüñez que denota ya su precocidad e inteligencia, me ha llamado poderosamente la atención. Y lo expongo aquí porque nos da cuenta de las diferencias entre la militancia de aquella época y el llamado "activismo" de la "nueva política"
El pasaje en cuestión es el siguiente:  En la prisión central de Yeserías, de Madrid, durante el período de 1940-41, describe los corrillos de discusión que se entablaban en el patio y en las galerías: 
Encuentros sobre el maquis
"Hablábamos todo el día y parte de la noche de lo que iba a pasar en el futuro inmediato y en el más lejano, en particular de cómo sería la II Guerra Mundial que se iniciaba, qué desenlace tendría... Al producirse el Pacto germano-soviético, se suscitó entre los presos de las distintas tendencias un durísimo debate sobre su significado, Socialistas y anarquistas considderaban el pacto como una traición. Los comunistas defendíamos el pacto diciendo que era la única forma de hacer imposible el acuerdo que se estaba gestando entre los alemanes y las democracias occidentales, con el que éstas buscaban que Hitler se lanzara contra la URSS y no contra ellos. Las peleas, recuerdo, en algún caso llegaron a las manos.
Yo discutía en uno de esos corros, agriamente, con un conocido dirigente socialista madrileño, argumentando que la URSS era nuestra única esperanza de liberación y que el Pacto germano-soviético podía cambiar las alianzas más tarde y poner del mismo lado a la Unión soviética y las democracias contra el nazismo. Fundamentaba mi explicación en la innegable tesis de que en nuestra guerra contra Franco las potencias occidentales nos habían abandonado y la URSS nos había ayudado. Recuerdo también una anécdota simpática de aquel debate. Como yo, por lo visto, tenía bastante desenvoltura, y además estaría convencidísimo de lo que decía, el dirigente socialista, un hombre ya mayor, se enfadó mucho y me dijo: "¡Pero vamos a ver!, mocoso. ¿Qué sabes tú de política y qué edad tienes?" Yo, con mis diecinueve años recién cumplidos, ni corto ni perezoso, le espeté: "Yo tengo toda la edad de la clase obrera". Mi oponente, sorprendidísimo, recuerdo que dijo: "¡Coño, este crío tiene toda la edad de la clase obrera!"
La anécdota de ese joven Miguel Núñez muestra esa identificación con una tradición, un patrimonio acumulado; en fin, lo que antes llamábamos intelectual colectivo.

Este fragmento me parece central para calibrar el signo de aquellos tiempos, y muy útil si queremos elucubrar, comparando  esos "aires" con lo que ahora sucede con la nueva hornada de dirigentes políticos, a veces muy capaces y buena aceptación mediática, que reniegan, olvidan y a menudo creen prescindible las experiencias de organizaciones veteranas -sindicales y políticas- , ya sea desde el punto de vista estratégico o ideológico.  Esa cultura del 15-M, que tiene demasiadas veces un timbre de resentimiento más que de proyecto social alternativo. Y no creo que sea tan solo por la fractura generacional que ha desenmascarado la crisis después del crac de 2008, sino que tiene más con las repercusiones o efectos colaterales de la sustitución progresiva del taylorismo.

La misma actitud que tuvo el veterano socialista respecto al bisoño Miguel Núñez, es la que hemos tenido muchos cuando irrumpió el 15-M y su relato de rechazo al régimen del 78. Y la pregunta és ¿por qué? Lo que a muchos nos parece infantilismo, cesarismo de los líderes-star, sin mediación organizativa democrática, a algunos representantes de estos nuevos movimientos les parece democracia directa; lo que a nosotros nos parece volátil e inconsistente, a ellos les parece natural, incluido su exhibicionismo desinhibido. La indiferencia cuando no menosprecio del sindicalismo confederal, a nosotros, los jóvenes de la transición, nos parece sacrílego. Estos "jóvenes" que pretendían "asaltar los cielos" inluso quisieron fundar un sindicato, "Somos", han querido parecerse a los brokers de la economia  financiera, a las fuerzas del mercado, a la especulación ideológica constante, al regate corto... hasta que se dieron de bruces ante la realidad, más compleja de lo que esperaban. Algunos lo han intentado describir como un cierto complejo de Edipo, "para matar al padre", como condición necesaria de un nuevo resurgir de las izquierdas. Ciertamente, todo ello es un síntoma de la preocupación por el incierto futuro de unos hijos a quienes se les ha ofrecido -aparentemente-  unas oportunidades que jamás pudieron disfrutar sus padres, nuestra generación.
Hago mías las reflexiones en torno a la obra del sindicalista y dirigente italiano, Bruno Trentín: La globalización es el factor determinante de la crisis y de la decadencia, quizás irreversible, del sindicalismo en general y en particular del sindicalismo de tipo más político como el que se desarrolló en determinados países europeos: Italia, Francia, Bélgica, Portugal o España. En el mundo postindustrial, los sindicatos históricos de clase están pasando una dura prueba en parte por su originario papel de defensa del interés general por encima de cualquiera de los corporativismos, incluido los de la clase obrera, y sin duda también por sus propios errores organizativos y políticos.
No creo que se trate, sin más, de una lucha generacional, como Cronos y Saturno del mito griego. Tengo para mí que se trata de las consecuencias del paso de un sistema productivo, fordista, a otro, el de just in time, que también tiene sus traducciones en la acción política y organizativa de los movimientos de resistencia, también en España. Ya, en tiempos del CERES, el think tank  de la CONC, Miquel Falguera y José Luis López Bulla  lo apuntaban en sus cuadernos, "A contracorriente". Nos advertían de la brecha en las empresas entre los veteranos, dueños de la agenda sindical y de los más jóvenes. También el eminente sociólogo, Richard Sennett, en "La corrosión del carácter" , "La cultura del nuevo capitalismo", entre otras obras, ha profundizado en ese nuevo marco civilizatorio y del mundo del trabajo, que se ha traducido en rupturas generacionales de amplio espectro. Y también en las organizaciones políticas y sindicales, su forma de comunicar, y su desdén por las organizaciones estables clásicas.
Pero no ha sido tan sólo eso; cabe añadir el desborde de los marcos protectores de la ciudadanía: los gobiernos locales y estatales pierden competencias frente a los mercados. Joan Coscubiela, cómo no, con su habitual clarividencia, lo ha expresado de forma sucinta: "Los partidos políticos tienen muchos defectos y sufren la crisis de los instrumentos de mediación social. Pero superan en democracia a los artilugios políticos, basados en grups de afinidad y liderazgos construidos en las redes (internet), que se relacionan con la ciudadania como los mercados como consumidores".

No soy capaz de coincidir con la experta Gemma Galdón, de origen mataronés, en que el nuevo "taylorismo digital", el oligopolio AMAZON, pueda comportar una respuesta similar a la que supuso el origen de los antaño sindicatos de masas y que consiguieron conquistas relevantes. Quizás, y esa es la enseñanza de Miguel Núñez y de su actitud vital, el atomismo individualista genere sus propios anticuerpos. Pero nada se conseguirá sin unidad, organización, reflexión y movilización. Iñaki Gabilondo, con su precisión característica, lo expresa muy bien: "Dos mentiras dominan nuestra época: "fácil" y "gratis".
https://elpais.com/tecnologia/2018/12/21/actualidad/1545407088_015525.html







dimecres, 26 de desembre del 2018

MIGUEL NÚÑEZ, SALTOR: EL "MADRILEÑO" MÁS QUERIDO (I)

El próximo año 2019, ya a tocar, es el 80º aniversario de la derrota de la República Española, la de la bandera tricolor, esta sí, existente. Fue la derrota fundamentalmente de los trabalajadores y trabajadoras de toda España. Aunque la ignorancia es muy atrevida, como también la estupidez (según el historiador Carlo Cipolla), hoy es difícil encontrar argumentos de peso y personas con una mínima credibilidad, para no reconocer que el movimiento obrero, especialmente las Comisiones Obreras, tuvieron un papel protagonista para el retorno a la vida democrática después de tantos años de dictadura franquista.
Coincide con esta efemérides (espero no caer en la melancolía), con el 50º aniversario del estado de excepción de 1969, que en Mataró se cobró 13 víctimas.

Por todo ello, en estas Navidades me hecho un regalo que llevaba mucho tiempo demorando: la lectura de las memorias del entrañable camarada Miguel Núñez, "La revolución y el deseo", en la edición de bolsillo de 2008, puesto que la primera se publicó  en 2002. Incluso Manuel Vázquez Montalbán "demoró" su muerte en el aeropuerto de Bangkok para asistir al homenaje (practico aquí esa misma fina ironía que Miguel Núñez emplea en sus relatos).
En una sociedad democrática sana, Miguel Núñez ya tendría su biopic, incluida una serie de varias temporadas. No perdemos la esperanza que una TV3 regenerada y no tan podrida, o bien el mecenas-magnate Roures, pongan manos a la obra en esa producción que ayudaría a los que se niegan a condenar el franquismo a que se replanteen su punto de vista, como el partido de Ciudadanos, el Partido Popular-VOX, puesto que ya con sólo su neoliberalismo salvaje  tienen más que suficiente para machacar a las clases trabajadoras asalariadas o autónomos obligados. Albert Solé estaría encantado de recibir el encargo, supongo. Esperemos que los Ayuntamientos del Cambio Barcelona-Madrid revaliden sus resultados, se establezca ese puente aéreo de fraternidad y también ayuden a conocer y a impedir que algo tan brutal como el franquismo incube sus larvas.
Tal como decía Nicolás Sartorius, uno de los más notorios teóricos del movimiento obrero español, el franquismo no fue una dictadura "tan sólo"; fue algo más, fue un régimen de terror puesto que duró mucho más que cualquier otro régimen dictatorial, ejerció la represión durante muchísimo más tiempo y la hondura de su brutalidad fue inmensamente más grande que cualquier otra parecida. Lo que resulta chocante es que haya gente que aún se niegue a reconocer esa realidad.
Miguel Núñez nació en el barrio de Lavapiés,  en Madrid, y su militancia comunista durante y después de la guerra le empujó a bascular entre Madrid, Barcelona y Francia, para librarse de las detenciones, que fueron varias y que le obligarían a "fijar su residencia a pensión completa" en varias cárceles durante diecisiete años, después de ser condenado a muerte y ver conmutada su pena por treinta años de reclusión.

Miguel Núñez fue, junto con Gregorio López Raimundo, uno de los dirigentes más destacados del PSUC en Barcelona durante los años del franquismo, notoriedad por la que pagó un alto precio.
Un 12 de noviembre de hace diez años Miguel Núñez falleció; tenía 88 años, y no tuvo que esperar al final de sus días para que la gente le reconociera su cariño. Once años después de ser diputado por el PCE-PSUC por Barcelona, en 1993 recibió el premio Ciudad de Barcelona de Cooperación en 1998. En 1998 le fue concedida la Medalla de Honor de la Ciudad de Barcelona, a titulo individual, "por el trabajo solidario y eficaz en la lucha por la libertad, la igualdad y la solidaridad de las personas"; En 2004, el Gobierno de Cataluña le concede la Creu de Sant Jordi, "en reconocimiento de su muy destacada lucha contra el franquismo, que le comportó detenciones, encarcelamientos y torturas y que han hecho de él uno de los referentes de este combate desde su condición de dirigente del PSUC en Barcelona".
Se hizo querer. ¿Cuál fue su secreto? Leyendo sus memorias uno se apercibe que huye de la épica, que habla con una humanidad sobria y humilde. Sin embargo no es difícil detectar su coraje, su valentía, su espíritu siempre constructivo. Y sobre todo su humanidad. Discutió con sus carceleros, discutió con sus torturadores, como los infames hermanos Creix. Desafió a capellanes (curas) de las cárceles. Con algunos se granjeó el respeto y fue un sentimiento mútuo; con otros capellanes, como el de la cárcel de Ocaña (el cura verdugo de Ocaña), que remataba a los fusilados con entusiasmo disparándoles el tiro de gracia, supo manifestarle su repulsa y su desprecio más hondo. Y, por encima de todo, fue un luchador. Como dijo Vázquez Montalbán, en la presentación del libro: "En Miguel se da una virtud no teologal sino laica, la de la esperanza, siempre luchando, siempre en la brecha, incluidos los períodos de excepción, cambiando de nombre y de domicilio para no volver a la cárcel, siendo un referente constante de conducta vital".
También se pronunció Josep Fontana, desaparecido más recientemente, en ese mismo acto: "A mi me parece que este libro de Miguel Núñez es, además de un testimonio de la resistencia antifranquista, un homenaje a todas esas víctimas de la cárcel, la tortura y el fusilamiento, y que aparecen como los personajes más cálidamente tratados en sus páginas. Un homenaje a muchos hombres y mujeres que lo dieron todo por nuestra libertad y por nuestro bienestar. A la vez que un estímulo para seguir esforzándonos para construir este mundo más igualitario y más justo que ellos querían, y que está aun tan lejos, pero no imposible"·.
Los pasajes más interesantes, y estremecedores al mismo tiempo, son los dedicados a las torturas. Y, como muy bien dice Nicolás Sartorius, "en el libro de Núñez no hay literatura". "Cuando Núñez habla de las torturas no hace retórica (...) En media página dice algo sobre lo que se podría escribir un manual: la relación entre el torturado y el torturador, el por qué hay gente que resiste la tortura y gente que no la resiste".
Miguel Núñez detectó pronto que a un torturado que confiesa y da nombres a la policía política se le rompe dos veces, y la primera vez, con la tortura, quizás no es la más grave, sino la segunda, el menosprecio de sus camaradas. Por eso también ahí quiso trabajar para recuperar a los combatientes por la libertad. Y de eso también hizo un motivo de discusión política, para intentar paliar el trauma que eso causaba en los que no pudieron resistir el dolor.
Continúa Sartorius: "Me he sentido muy identificado con Núñez al percibir que una de las cosas más desagradables y más tremendas que uno puede hacer es haber hablado ante la policía, ante los torturadores y haber dado nombres de personas que por esa delación pueden ir a la cárcel, pueden perder la vida, del mismo modo que pueden destrozar organizaciones que ha costado mucho esfuerzo y tiempo poner en pie contra la dictadura. Pero también, de alguna manera, sientes comprensión con el torturado que ha sucumbido a la violencia. Eso es lo que Núñez explica muy bien".
Miguel Núñez encarna como pocos el espíritu abierto. Fue pionero en agradecer y animar la "desmilitarización" del partido, de su apertura a los jóvenes, y también fue el nudo gordiano de lo que se llamó la "unión de las fuerzas del trabajo y de la cultura". Y llevaba la cuenta y el nombre de los represaliados sindicalistas, desde los militantes comunistas de la SEAT, principal empresa catalana, a los de Can Gassol, como Francisco Javier Sánchez del Campo.
La vida y el talante de Miguel Núñez fueron más allá, después de su paso por el Congreso de los Diputados. Fue pionero en nuestro país en la cooperación internacional, pues fue miembro fundador y Presidente de la Asociación Las Segovias para Cooperación con Centroamérica, con la participación activa de compañeros y compañeras del Maresme, y hago especial mención del imprescindible Josep Canal, de Mataró.






dimarts, 11 de desembre del 2018

EL MOTÍN DEL CAINE

He visto varias veces el film y siempre me quedo con un sabor agridulce. El guión está basado en la novela homónima de Herman Wouk, ganadora del Premio Pulitzer en 1952. La película  se estrenó en 1954. Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, relata el desencadenamiento de un motín en un buque de la Armada de los Estados Unidos, el USS Caine, y el consecuente consejo de guerra al que se somete a dos oficiales del mismo.

Esto es lo que me sugiere lo que está sucediendo en Cataluña. Una vez olvidada en el baúl de los recuerdos la VIA LETONA, con la cadena humana desde la frontera francesa hasta el linde del País Valencià, ahora ya ni sirve la vía canadiense, ni tan solo la vía escocesa.... Ahora toca la vía eslovena, ya no pacífica ni sonriente, sino dolorosa.
Según parece, hace unas semanas la monja Teresa Forcades alineada antes de su disolución en Procés Constituent, participó en un debate o reflexión sobre el dolor que comporta todo proceso de ruptura. Como aquel concejal de la CUP que manifestó que no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos, y que, a la postre, le valió una comparecencia ante el Juzgado para aclarar si eso suponía violencia o no. Después vinieron el 6 y 7 de septiembre y la aplicación del 155...
Como bien decía el periodista Ignacio Vidal Folch, el procesismo tiene una base amplia de clase media que necesita una épica “soft”, si ello es posible, puesto que es un oxímoron. Para contrarrestar la idea generalizada que los catalanes son blandengues y no se atreverán a ir mucho más lejos, como así ha sido..... Todo era teatro... Pues bien, la monja independentista hace una reflexión aparentemente razonable y lógica: sin sacrificios no hay frutos, que después el presidente por delegación ha traducido por la vía del desmembramiento yugoslavo....
El ex consejero Comín, que es capaz de deslumbrar de frivolidad y trepismo hasta al más conspicuo oportunista, y haciendo gala de la desmemoria de su progenitor, el carismático y clarividente Alfonso Carlos Comín, se unió a la orquesta de la mentecatez....

Todo ello ha provocado que en el movimiento procesista ya se esté pensando en cómo sustituir a un presidente que ha perdido el oremus, o eso parece... Porque puede ser un presidente activista, como ahora se dice, pero no estar como un cencerro....
Pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Esa es la cuestión. Quien inicie el primer movimiento para removerlo sufrirá el castigo más severo... Ésa es la lección que se desprende del film protagonizado por Humphrey Bogart...
El miembro más leal de la tripulación, quien se resiste más por mor al cumplimiento del deber, de la obediencia a la superioridad, es quien planta cara a un capitán que sufre crisis cada vez más evidentes de desconexión en el teatro de operaciones bélicas. En cambio, quien más solivianta al cuadro de oficiales es quien al final se esconde y también se libra de las sanciones.
¿Quién lanzó la piedra y escondió la mano contra la convocatoria de elecciones que Puigdemont estuvo a punto de hacer? ¿Quién ahora lanza la piedra y esconde la mano contra Junqueras? El exvicepresidente quiso hacer como las multinacionales del comercio como aquélla que tuvo como eslogan "YO NO SOY TONTO": Practicar el dúmping con ofertas agresivas para arrasar con la competencia y después subir precios y quedarse con los beneficios. Esa era la estrategia de Junqueras: radicalidad independentista, para después ser el interlocutor moderado, derechizándose, y sustituir la vieja élite.... Hombre de Iglesia que ha mimetizado muy bien las argucias de las multinacionales vaticanas.
De hecho, en general, las formaciones que se reclaman de la “nueva política” han usado ese mismo ardid.

Cuando el estropicio ha sido tan mayúsculo, ya no hay que contemplar sólo el paisaje desolador de la competencia por el clientelismo catalanista identitario....
Tiene que irrumpir también la voz del sindicalismo confederal. Con mucho acierto  Lluis Rabell describió a estas organizaciones como las últimas ambulancias para socorrer a una sociedad herida. El conflicto es político, tanto interno dentro de Cataluña, como de organización territorial en un Estado donde cada comunidad compite con las otras para la distribución del pastel de los recursos.
CC.OO, como los sindicatos confederales, ha vivido el conflicto identitario de forma muy transversal. En nuestro sindicato hay, sin lugar a dudas, el sector independentista. Sólo hay que recordar como en la empresa donde CC.OO es mayoritaria, Caixabank, en su sede central, el día 3 de octubre de 2017, se gritaba “Els carrers serán sempre nostres”. En el sector funcionarial, como muy bien dice Coscubiela, existe una concepción del sindicalismo muy extendida, como fortaleza, ante el tiempo meteorológico adverso en cuanto a los derechos laborales. Los sindicatos corporativos han sido y son muy complacientes ante el independentismo, con sus dosis correspondientes de radicalidad estética.
Se haprogramadouna huelga para el 12-D (CCOO-UGT-USO). Aunque los medios oficiales quieran poner luz de gas ante esa convocatoria, ésta no debería estar destinada  -tan sólo como así se proclama- a recuperar las pagas extras de los funcionarios, que todas las comunidades autónomas del resto de España han devuelto, sino a interpelar políticamente a la ciudadanía. 
Mal que nos pese hay que meterse en harina política: primero a soldar un bloque para poyar el pacto Pablo Iglesias-Pedro Sánchez, que incluye el aumento del salario mínimo y que beneficiará a aquellos sectores de más precariedad como son la hostelería y los servicios, sino también a poner fin a la farsa. El sindicalismo sociopolítico de CC.OO debe dar la cara directamente. Hay que señalar directamente a los exconvergentes y a ERC y a los acólitos de la CUP como los responsables de lo que está pasando. Que se dejen de pamplinas.
En caso contrario, ¿a quién hay que buscar como interlocutor de la contraparte si este gobierno no existe porque su voluntad es la de no ser gobierno?

Vivimos una situación insólita. Estamos  frente a un no-gobierno. Marc Augé (1935), un antropólogo francés, adquirió notoriedad por describir nuestras sociedades de una forma muy particular. En su obra destaca una valiente aproximación al concepto de la "sobremodernidad" construido a partir de una reflexión sobre la identidad del individuo en función de su relación con los lugares cotidianos y la presencia de la tecnología.
Marc Augé acuñó el concepto "no-lugar" para referirse a los lugares de transitoriedad que no tienen suficiente importancia para ser considerados como "lugares". Son lugares antropológicos los históricos o los vitales, así como aquellos otros espacios en los que nos relacionamos. Un no-lugar es una autopista, una habitación de hotel, un aeropuerto o un supermercado.
En Cataluña estamos frente a un no-gobierno. La transitoriedad es su eje, aunque no renuncien a cobrar altos sueldos, con su pesebre incorporado. Hemos llegado aquí por la acción de unas fuerzas de carácter identitario y “patriótico”. Siguiendo a Marc Augé, ello daría resultado precisamente a lo opuesto, a una sociedad donde se pierde la identidad colectiva a causa de esta actitud de no querer gobernar. En Cataluña se está produciendo un nuevo invento, más allá del caos aparente: el no-gobierno. Es la “sobremodernidad” después de la aplicación del 155.
Frente a ello, el sindicalismo debe reaccionar. La del día 12-D no debería ser una huelga “laboral” al uso. Hay que designar el oponente, que se escuda en una especie de laberinto de la a-responsabilidad, más propia de “El castillo” de Kafka…. Los intereses corporativos de los funcionarios no pueden ser ahora los protagonistas…

Esa es la cuestión.... Quién protagonice el motín contra el presidente farsante y ERC.JxC, CUP pagará un peaje, un precio muy alto, pero la cuestión a dirimir es si no será más alto el precio de la decadencia y de la erosión de la gobernanza del país.... Y quienes más perderán serán los sectores sociales más vulnerables. Y ése ha de ser el ADN del sindicalismo confederal.
Ètica de la responsabilidad y la ética de la convicción aquí convergen. Pero me temo que todos los supuestos agentes o sujetos, como ahora se dice, esperan que algo se pudra antes de poner remedio. Pero la gangrena nos alcanzará a unos y a otros…

Durante la Segunda Guerra Mundial, el USS Caine, dragaminas de la marina militar estadounidense, recibe a su nuevo comandante: el capitán Queeg (Humphrey Bogart). La tripulación, acostumbrada a las órdenes del anterior comandante, trabaja de forma relajada. El nuevo capitán está decidido a imponer por ello una rígida disciplina en su barco, lo que causa descontento que se hace patente cuando más tarde el capitán comete fallos y él, dándose cuenta de ello, les pide una vez ayuda al respecto. Además, los miembros de la tripulación, sobre todo el teniente y novelista Keefer no tardarán en sospechar de la salud mental del nuevo capitán, que se muestra neurótico e indeciso durante la contienda y temen por la seguridad del barco y por sus vidas cuando finalmente su capitán padece una crisis de mando durante un tifón.Por ello estalla un motín bajo el mando del suplente Maryk para salvar el barco con el argumento de que el capitán está enfermo. De regreso a los Estados Unidos la tripulación es enjuiciada por ello y se trata de averiguar quién fue el culpable de lo ocurrido. Keefer, que no participó en el motín, no defiende a los amotinados como debería en el estrado y escribe un libro respecto al amotinamiento. Aun así la defensa, liderada por Greenwald, que solo defiende de forma reacia el caso, consigue demostrar que el capitán estaba enfermo presionándolo respecto a sus actuaciones en el estrado y consigue así la absolución, mientras que Keefer ha podido vender el libro. 

Sin embargo Greenwald, en privado, echa la culpa a la tripulación de lo que ha sucedido y la acusa de haber cometido mobbing contra el capitán, lo que llevó a su conducta posterior y a la crisis de mando que experimentó. También deja claro que solo defendió a la tripulación porque no se había acusado al verdadero culpable, Keefer, que no participó en el motín. Greenwald le acusa de ser el hombre que organizó el motín, porque odiaba a la Marina y quería escribir luego una novela al respecto y venderla con el propósito de ganar mucho dinero y prestigio. Para ello él, sabiendo de la conducta equivocada de la tripulación, plantó la sugerencia de que Queeg estaba enfermo para que se amotinasen cuando llegase el momento en el que ocurriese la crisis del capitán, y quedarse al margen para salirse así con la suya. Por ello Greenwald le tira luego un vaso de bebida a la cara por lo que hizo y se va. Los demás oficiales, avergonzados por lo que hicieron, se van también y dejan solo a Keefe

diumenge, 23 de setembre del 2018

EL SÍNDROME DE MEDEA EN LA CATALUÑA PROCESISTA


Advertencia primera: Esta entrada o artículo tendría que leerse como una continuación de éste otro http://elblocdejotao.blogspot.com/2018/06/per-una-comissio-de-la-veritat-2.html
La contabilidad del dolor que allí se mencionaba como necesaria desinfección de las heridas empieza por uno mismo. Este verano, como hace unos años, he frecuentado una biblioteca de una población de la costa. El municipio está adherido a l’AMI (“Associació de Municipis per la independència”). En esa Biblioteca, por primera vez no había ningún libro en castellano de entre las novedades, ni siquiera en las traducciones de obras extranjeras. Este dato es absolutamente novedoso.
Advertencia segunda. Creo que estoy entre los afectados por el desuso del catalán en los primeros contactos ante los nuevos conocidos, no así en las amistades consolidadas y sin las que no sabría vivir. He pasado del cultivo intensivo al barbecho. En mis intervenciones públicas recientes hablo mayoritariamente en castellano (No me gusta decir español). La militancia activa por el uso del catalán en la vida cotidiana la estoy revirtiendo. No lo había dicho hasta  ahora para no dar carnaza a la podredumbre de Ciudadanos y del PP, a los “buitres carroñeros” –en expresión de Pedro Barrena-, del conflicto permanente, simétricamente a las otras hienas y, además, victimistas del “procés”. (http://clubcortum.org/el-catala-victima-del-proces/).
Advertencia tercera: La fractura y la toxicidad del procesismo independentista también ha llegado a la esfera teatral, con la dimisión de Lluís Pasqual en la dirección del Teatre Lliure. Sean sus emolumentos desorbitados o no (no creo que sean más abusivos que los del presidente Adjunto Torra o de la mitad de los cargos nombrados a dedo). Pretendidamente o no, los medios procesistas se han hecho eco de la queja de jóvenes actrices por su supuesto autoritarismo en el ejercicio de su función. Es curioso porque la que tenía fama de déspota era Ana Tarrés, la entrenadora sumamente laureada de natación sincronizada y ahora componente de la corte puigdemontiana. Dos actrices de raza, Rosa María Sardá y Nuria Espert se han solidarizado con el director dimitido. Ahora habrá un concurso “internacional” para nombrar el nuevo director del Teatre Lliure…
Para mi es inevitable asociar Nuria Espert a “Medea”. Debutó con 18 años con la obra de Eurípides. Y tengo para mí que ha sido quien ha hecho más versiones de este personaje tan inquietante y controvertido. Este mismo año, en mayo,  Lluís Pasqual i Emma Vilarasau concedían una entrevista a TV3 con motivo del estreno de una adaptación de Medea. La Vilarasau, completamente mimetizada con su personaje, manifestaba que Medea “se había quedado sin pasado y sin futuro; le habían arrebatado la tierra de donde procedía y le han negado cualquier otra tierra. La actitud de Medea se explica, pues, por la desesperación”. Es tanto su dolor que reacciona con una violencia absoluta. ¿Cómo explicar que para vengarse de su hombre, Jasón, sea capaz de matar no sólo a la más joven y futura esposa de éste y competidora de Medea, sino también a los hijos de ambos? (http://www.ccma.cat/tv3/alacarta/els-matins/pasqual-i-vilarasau-triomfen-al-lliure-amb-medea/video/5763506/)

Para muchos de nosotros, Carlos García Gual, ha sido una referencia obligada en lo tocante a la difusión de la literatura y de la cultura clásicas en general. Creo recordar que en alguno de sus libros (no quisiera distorsionar sus palabras) se refiere a que la venganza no hay que verla únicamente como el motor de la tragedia, como un acto de psicopatología, sino como un recurso pedagógico de aquellas sociedades para restablecer el equilibrio perdido, para restablecer, de algún modo la “ananké” (la necesidad, el destino). Cuando se comete hybris, soberbia, arrogancia, hay que hacerlo saber, aunque sea en carne viva. No debe volver a repetirse. La venganza significaría ese seguro de conservación de la “memoria colectiva”, una especie de hipotálamo social: los instintos más arcaicos.
En el caso de Medea, la maga, la hechicera, la que facilita el éxito de Jasón  en conseguir el vellocino de oro, se ve traicionada. Está claro que “Medea”, como las grandes obras maestras, está abierta a muchas interpretaciones.
El hecho de que a Lluís Pasqual se le tuviera en el punto de mira por, quizás, no ser demasiado condescendiente con el “procés”, puede ser uno de los efectos letales i perversos de lo que está pasando en Cataluña. Pero ese episodio es una gota de agua en el océano del gran dislate. La gran tragedia para Cataluña es que ha dejado huérfanos a gran parte de las clases populares: la Medea metropolitana de esta desventura.
Fuimos en su día charnegos. A algunos nos tildaron de “moros”. Nos “integramos” gracias a las luchas de Comisiones Obreras. Empezamos a escribir en catalán, a adherirnos a l’Assemblea de Catalunya y sus cuatro puntos, y a usar el catalán en las asambleas de las uniones territoriales de todos los ramos de la producción y servicios, aunque fuera la lengua minoritaria en muchos compañeros y compañeras: queríamos ser los primeros en esa patria que también debía ser la nuestra. Debíamos compensar el “genocidio cultural” que el franquismo había perpetrado. Debíamos, los que  éramos “letrados”, dar ejemplo. Algunos de nosotros ahora incluso tenemos más dificultades en hablar nuestra lengua materna que el catalán, porque la práctica laboral nos lo exige (en mi caso, la docencia). También nos hemos entregado a nuestro “hombre”, como Medea. Antes y después de los episodios de septiembre y de octubre, hemos sido tildados de malos catalanes, de traidores, de “botiflers”. En el instituto hemos podido comprobar en primera línea como se manipulaba, mediante las instrucciones de la Conselleria d’Ensenyament, como desde las instituciones públicas se promovía el lockout del 3 de octubre, sobre todo a través de las correas de transmisión de sindicatos minoritarios gremiales, básicamente del sector funcionarial, que han olvidado del todo su sentido de clase. O precisamente por eso, porque se consideran de “otra clase social”.
Nos hemos sentido en el instituto como “alcohólicos anónimos” frente a la demostración “heroica” de lazos amarillos, y, sí, hemos empezado a hablar castellano cada vez más. En los rincones, para que no se nos tilde de no respetar la “lengua vehicular” del centro. De pronto nos empezamos a sentir apátridas en esta tierra que construimos: sobre todo los que formamos parte del movimiento sindical confederal.
En un momento dado bendecimos y elogiamos el pacto Triginer-Raventós para no dividir la clase trabajadora que se sentía de izquierdas y socialistas. Nosotros, los del PSUC, ya teníamos a Gregorio, de origen aragonés, que hablaba en castellano, teníamos a Luis Romero, el de “mis manos, mi capital”. Tarradellas, el día del balcón, de su bienvenida, tenía a su lado a Gregorio López Raimundo, y no por casualidad. Sabía que la clase trabajadora merecía respeto, su sindicato, Comisiones Obreras, y su principal partido, el PSUC, también. No teníamos necesidad de doctorados ni de másteres para certificar nuestra trayectoria de lucha por la clase obrera catalana y española.
La clase obrera fue como la Medea, la hechicera, la maga, que ayuda a Jasón a conquistar las cotas de autogobierno (el vellocino de oro). La clase obrera sabía que el lerrouxismo era un peligro que se debía sortear a toda costa. Había aprendido la lección. Las muertes de Layret, de Salvador Seguí, de Joan Peiró, fertilizaron esa visión. Gran parte de la clase obrera catalana, Medea, ha visto traicionada la confianza, su fidelidad,  y ahora clama venganza. ¿Para restablecer el equilibrio o para desperdiciar su futuro? Ésa es la cuestión.
Eso significó en gran medida la tragedia de septiembre y octubre de 2017….
Las periferias de las grandes ciudades, las clases populares, han decidido votar mayoritariamente a un partido político que es la negación de su pasado y de su futuro (paralelismo con la situación de Medea), a Ciudadanos, el partido fanáticamente neoliberal y trumpista, que adolece de la impotencia amatoria de los ricos para con la gente más vulnerable. 
Ésa es la tragedia de Cataluña, el síndrome de Medea. Medea era mujer. Eurípides, el autor, al final la salva. Es la única figura de entre las tragedias griegas, que es amnistiada. Debió ser por algún motivo. Otra pregunta de nuevo ¿Se autoamnistiaran las clases populares a sí mismas?
¿Significará que aquí también Ciudadanos y los trumpistas seguirán ganando? ¿Que los supuestos antisistema y ahora convertidos en la guardia pretoriana del procesismo (las juventudes de la nueva Convergencia, según López Tena) de hegemonía burguesa, continuaran marcando el horizonte posible? La gran tragedia es que los bustos parlantes que nos incitan día tras día a la división tienen los mismos ventrílocuos, y quizás los mismos banqueros, o ¿quién sabe?, la misma extrema derecha europea con distintas caretas neoliberales y xenófobas.